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¿Grises o blancas, Chela?

Pésima la defensa que, de sí misma, hace la abogada Graciela Buchanan, actualmente magistrada de la Quinta Sala Familiar del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León, del que fue su anterior presidenta.

La señora magistrada dice que no se comprometió al haber recibido apoyo de Francisco Salazar Arreozola, abogado de Juan José Rojas Cardona, llamado "Zar de los Casinos", para entrevistarse con el Senador Miguel Barbosa.

Como usted sabe, El Norte hizo públicas grabaciones de audio en las que la abogada Buchanan pide a su colega Salazar gestionar una entrevista con el Senador perredista, como parte de su aspiración de convertirse en Consejera de la Judicatura Federal, encuentro que ya se llevó a cabo, aunque brevemente y, según el Senador, con daño mínimo, si es que eso existe en el mundo del cabildeo transero.

La titular en ejercicio de la Quinta Sala Familiar del Tribunal Superior de Justicia argumentó que nunca ha tenido una relación profesional con el litigante casinero, porque éste se dedica al área administrativa y ella nunca ha tenido que resolver casos en esa materia.

Además, arielea Chela las sábanas grises: "Es natural buscar un acercamiento con los Senadores, para que me conozcan, pero no creo que sea ningún delito ni ninguna situación sancionable el gestionar una audiencia.... Que alguien te abra la puerta para una entrevista, eso no te genera compromiso en ningún aspecto de por vida, ¿verdad?".

Le digo que la magistrada no es buena abogada defensora porque, para empezar, no niega el cargo, sino que lo acepta expresa y virtualmente con una justificación perversa, la de que no se compromete al aceptar la ayuda de personajes muy cuestionables para obtener un cargo cuyo ocupante debe ser incuestionable.

Ya podrán el abogado Salazar y su patrocinador, Juan José Rojas Cardona, ser las dos personas más correctas y decentes del infierno del juego, la índole y la naturaleza de sus ocupaciones obliga a que su cercanía profesional, amistosa, de negocios y hasta de parentesco esté virtualmente prohibida para una funcionaria del Poder Judicial en especial y, en general, para cualquier servidor público que juró ser honesto y, además, parecerlo.

Lo cochambroso se pega y no se quita fácilmente ni sin daño para la sartén, pues los abrasivos usados para retirarlo destruyen las más blindadas coberturas.

La magistrada no debe ser recomendada, amiga, compañera de viajes de placer, vamos, ni conocida casual de los dos caballeros para nada andantes, ambos pájaros de un plumaje tan pernicioso, que los pantanos se manchan a su contacto, aunque sean personas muy buenas, serviciales y generosas, pero que lamentablemente trabajan para el demonio.

Y no me refiero a los populares ciudadanos así apodados por simpatía, sino a los verdaderos demonios del paradójicamente literario infierno de Dante, cuyas salas y estancias no son como la Quinta Sala Familiar del TSJNL, sino como las salas de juego de los garitos del recomendador en jefe de Buchanan hoy clausurados, por algo será, por el superior Gobierno federal, mensaje que le llegó tarde a doña Graciela o no quiso leerlo.

Que sus recomendantes no la han comprometido en el pasado, asegura la aspirante a una consejería de la Judicatura Federal.

Mas, si las recomendaciones desinteresadas de sus amigos de ocasión tienen efecto, en el futuro, como el enterrador a Vito Corleone en "El Padrino", la enterradora, perdón: la magistrada o consejera, si no enfermó de aborto su campaña, podrá ser muy útil al caporegime del juego y su servicial abogado y concertador de inocentes citas para la transa.

Sin duda alguna que, en ese futuro de la abogada Buchanan, que la revelación periodística quizás haya regresado a su condición original de vapores infernales, su agradecimiento comprometido será exigido, a precio alzado, a la eventual consejera judicial por sus generosos recomendantes de hoy.

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