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Guía para seguir el debate de la reforma energética

Ya está en el Congreso de la Unión la legislación secundaria para concretar la reforma energética. Este paquete consta de nueve iniciativas de nuevas leyes, las cuales mediante artículos transitorios proponen la modificación de 12 leyes existentes. Dada la gran complejidad técnica y la extensión de éstas, procuraré identificar los puntos medulares en los que debemos concentrar nuestra atención, a fin de exigir como ciudadanos que senadores y diputados nos ofrezcan un debate de altura y aprueben un marco jurídico que nos demuestre que el interés público queda debidamente protegido.

Dado lo mucho que está en juego con esta trascendental reforma, es importantísimo que todos nos interesemos y nos informemos de lo que se trata. Por ello, bienvenidas las preguntas de Alfonso Cuarón, quien al ser galardonado con el Óscar a mejor director, adquirió la notoriedad para ser tomado en cuenta y recibir respuesta oficial.

Categóricamente afirmo: esta reforma estructural representa la oportunidad, para que, de concretarse adecuadamente, la economía mexicana despegue y acceda a tasas de crecimiento económico superiores a las exiguas que ha mostrado durante las últimas tres décadas. El mayor crecimiento económico es necesario para generar mayor empleo y para disponer de los recursos que permitan sacar de la pobreza a 53 millones de mexicanos.

Empiezo con un breve antecedente: la reforma constitucional en materia de energía promulgada en diciembre pasado sienta las bases para que el Estado mexicano organice de manera diferente dos aspectos: uno, su sector energético controlado por dos monopolios de Estado a través de dos organismos públicos descentralizados, y dos, obtenga la renta económica proveniente de la producción de los hidrocarburos que la naturaleza ha guardado en yacimientos en aguas profundas que, al ser más costosos de ubicar y de traer a la superficie, son sustancialmente de mayor riesgo operativo y financiero. Con la reforma constitucional ahora la economía mexicana, que ya es la onceava más importante del mundo, podrá satisfacer tanto sus necesidades de electricidad de muchísimos generadores que compitan, incluidos los de energías renovables, como en el suministro de combustibles fósiles. Asimismo se abre el terreno para que aumente la oferta de gas natural, tanto por producción nacional como por importaciones, que disminuya el precio.

¿Cuáles son los indicadores económicos de éxito que sirven de guía para la reforma energética? Uno, una mayor tasa de crecimiento económico resultado de liberar a las actividades productivas del lastre de pagar altas tarifas de electricidad, altos precios de gas natural y aumente la disponibilidad de gas natural para el desarrollo de la industria petroquímica. Dos, que los hogares paguen menos por la electricidad, por el gas natural y el gas LP. Tres, que aumenten las reservas probadas de hidrocarburos por encima de la restitución de reservas, ya no más anuncios con recursos prospectivos, y que se incremente la producción de petróleo y de manera especial la de gas natural. Cuatro, un aumento en la generación de electricidad proveniente de fuentes renovables. Quinto, suponiendo precios de petróleo similares a los actuales, que la renta petrolera, esto es el ingreso extraordinario por encima de todos los costos relevantes involucrados en la exploración y producción de hidrocarburos, aumente y se vea reflejada en el Fondo Mexicano del Petróleo. Sexto, que la participación privada en la exploración y producción de hidrocarburos no dañe el medio ambiente. Séptimo, que los órganos reguladores se conformen con personal honesto, comprometidos con el Estado Mexicano, altamente calificado, bien remunerado y dispongan de los recursos presupuestarios suficientes para adquirir los recursos materiales que le permitan cuantificar reservas de petróleo y gas, medir la extracción de éstos y con ello salvaguardar la soberanía sobre los hidrocarburos y se geste la competencia para que México obtenga la mayor renta económica posible de la extracción de petróleo. Octavo, que la transformación de Pemex y CFE en empresas productivas de Estado aumente su valor y retribuya al erario con dividendos equivalentes a los de las empresas de verdad en el sector energético global. Nueve, transparencia y rendición de cuentas absolutas. Décimo, adopción de prácticas que prevengan corrupción y sanciones drásticas a los corrupto. Tengamos presente que el mayor riesgo que corremos es: "estábamos mejor cuando estábamos peor".

PD. Felicidades a José Castelazo por su último informe a cargo del INAP, esfuerzo por mostrar un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas.

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