Opinión

Comercialización del frijol, situación actual

CAADES

Por  Gustavo Rojo Plascencia

El frijol es una leguminosa que constituye una rica fuente de proteínas e hidratos de carbono. Es abundante en vitamina B como niacina, ácido fólico y tianina, además proporciona hierro, cobre, zinc, fósforo, potasio, magnesio y calcio, razones por las cuales ocupa el segundo lugar en importancia en la dieta de los mexicanos. Incluso, en el artículo 179 de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, se le considera como un producto estratégico para el país.

Según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el frijol es la leguminosa de mayor producción y consumo en el mundo, seguida por los chícharos, el garbanzo y la lenteja. Es cosechado en regiones tan diversas como América Latina, África, Medio Oriente y Europa, con una producción anual arriba de las 30 millones de toneladas de frijol, de los cuales, el 60 por ciento de la oferta de este grano se concentra en seis países: India con el 20 por ciento, Birmania 17 por ciento, Brasil 10 por ciento, Estados Unidos cinco por ciento y China y México con el cuatro por ciento cada uno.

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Sin embargo, la productividad de este cultivo es altamente vulnerable a las condiciones climáticas y ambientales, ya que el 70 por ciento de la producción se hace bajo condiciones de temporal.

El consumo per cápita mundial es de 3.5 kilos de frijol al año, pero países como Nicaragua tienen un alto consumo de 21 kilos, Brasil 14 kilos y México 10 kilos y en contraste, los países europeos como Alemania o Francia registran un consumo menor a 1 kilogramo anual.

En el territorio nacional, se producen en condiciones normales 1.1 millones de toneladas de frijol, destacando por su importancia el estado de Zacatecas con el 40 por ciento, seguido por Sinaloa con el 13 y Nayarit con el 9 por ciento de la producción.

En el caso particular de Sinaloa, en el ciclo otoño-invierno 2020-2021 se sembraron alrededor de 75 mil hectáreas de frijol y hace un mes, cuando se iniciaron las primeras trillas, las primeras toneladas se vendieron alrededor de los 40 mil pesos, sin embargo, debido a razones de oferta y demanda, al generalizarse la cosecha los precios comenzaron a bajar.

El mercado llegó a cotizarse en 25-26 mil pesos por tonelada de frijol, a pesar de que a nivel nacional había poco frijol, debido a las malas condiciones climáticas por sequía que prevalecieron en estados como Durango, Zacatecas y Chihuahua, que siembran en el ciclo primavera-verano principalmente en temporal; y aunado a la baja producción de Estados Unidos por condiciones climáticas, que es la otra fuente de abasto del mercado nacional.

Los factores antes mencionados de baja producción tanto a nivel nacional como a nivel internacional, y con una producción de niveles normales en el riego para el estado de Sinaloa, presentan condiciones de mercado actuales favorables para lograr buenos precios.

Contribuyó el que las bodegas de las Asociaciones de Agricultores de Caades permitieran a los productores almacenar su frijol durante un mes, sin costo alguno, para evitar malbaratar la cosecha, ayudando a regular el mercado y dosificando la oferta para mejorar el precio.

Para fortalecer esta estrategia, el Gobierno del estado de Sinaloa está implementando un Programa de Apoyo al Almacenamiento, para brindar un segundo mes de almacenamiento, conservación y seguro, para un volumen de hasta 25 mil toneladas.

Al parecer la estrategia implementada por el Gobierno del Estado y las organizaciones de productores para dosificar el mercado, está dando buenos resultados. Hoy se ubica entre 28-30 mil pesos la tonelada de frijol.
Adicionalmente, se está gestionando ante la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero y FIRA, una ampliación de la prórroga de los créditos de avío que vencen el próximo 3 de abril.

Asimismo, con el Organismo de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), se está gestionando la compra de 30 mil toneladas de frijol para abastecer sus programas sociales, que permitan retirar ese volumen del mercado y provocar una mejora en el precio.

Desafortunadamente, ante la falta de programas y recursos para el campo, ya no existen los mecanismos adecuados para apoyar la comercialización del frijol, sobre todo en situaciones de sobreoferta, como por ejemplo en el año 2018, donde los precios cayeron a los niveles de 10-12 mil pesos la tonelada, y donde intervino un programa de apoyo al almacenamiento y pignoración por parte de Aserca para evitar el derrumbe de los precios. Actualmente, al no contar con estos instrumentos, estamos expuestos a las leyes del mercado en condiciones de manipulación por parte de los compradores, lo que determina los precios regionales.

Por eso, una de las recomendaciones de nuestro organismo de productores es sembrar cada ciclo agrícola, en función de la oferta y demanda nacional y estatal del año en curso, donde se recomienda un parámetro general de no sembrar más de 70 mil hectáreas en Sinaloa para que se pueda acceder a precios razonables. 

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