Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

Hay que poner un alto

GUASAVE

El incremento que registran los delitos del fuero común, sumado a los pobres resultados que tiene la Policía Municipal en cuestión de vigilancia y patrullaje para tratar de desinhibirlos, pudiera ser que traiga inquieto al alcalde Armando Leyson y con los nervios de punta al secretario Felipe de Jesús García, inmediato jefe de la Dirección policial.

Y hablo de los dos más importantes personajes del Ayuntamiento que serían los únicos en enseñar su preocupación, pues sobre ellos recae de manera directa la responsabilidad política de tal deficiencia, porque quien debería estarlo más, o sea el titular del área, parece ni se acongoja, como lo evidencia la alta incidencia delincuencial.

Bajo ese criterio tenemos que decir que el hecho de que casi todos los días se produzcan una extensa gama de tropelías contra el patrimonio de los guasavenses, regularmente amparados por la impunidad, es signo claro que las tareas de prevención están fallando estrepitosamente.

Por lo que se está viendo la horda de malhechores que actúa con plena libertad, ha traspasado, por la derecha, por la izquierda y por encima, la capacidad de respuesta de la corporación, por lo que es obvio que la Policía no funciona, no al menos en la medida de los deseos e intereses de la sociedad.

En ese contexto, si la gendarmería no está resolviendo su tarea de bajar a límites tolerables los delitos, no hay otra explicación que sus mandos están atrofiados.

Pero no crea que es de enero a la fecha, porque dicho sea de paso, tampoco durante el trienio anterior la Policía fue eficiente en proteger a la ciudadanía, pero en esta ocasión ha sido un poco peor, como que parece que soltaron a los demonios con patente de corzo para violentar la ley.

Por supuesto entonces que es normal que todos aquellos que andan fuera de la ley lleven sus conductas antisociales al extremo ya de operar a plena luz del día, como recurrentemente ha ocurrido en la ciudad.

Es natural que si no hay autoridad competente que trate al menos de poner un hasta aquí a los hampones y ubicada aquella por lo que se percibe en una "zona de confort", pues bueno también es lógico que actúe a sus anchas.

No sé, pero en lo personal tengo la impresión que desde la presidencia municipal se está visualizando el origen de la inoperancia de uno de los rubros más sensibles del gobierno como es la seguridad pública y a la que urge le ponga mano.

Los jefes policiacos, desde el más alto hasta los de menor jerarquía, quizá arguyan muchos pretextos y razones por lo que se da su incompetencia, pero lo cierto es que con todo y las explicaciones, no existe ninguna que justifique la inseguridad en la que viven los guasavenses y que no es un detalle menor.

En esa dirección, el alcalde Armando Leyson tendrá que hacer un alto en su incipiente trayecto de gobernante para pedir cuentas de la disfuncionalidad policiaca y al mismo tiempo los conmine a ponerse a trabajar en serio diseñando estrategias con resultados para prevenir los delitos que empiezan ya a tener ribetes de escándalo.

Por lo que se sabe, Leyson Castro tiene conocimiento que hacia el interior de la Policía andan muchos cabos sueltos, y no nomás cabos, también sargentos, capitanes y coroneles -digo si acaso ahí se asignan grados y rangos al personal- que están limitando, si no es que de plano obstaculizando las acciones que se necesitan para garantizar el resguardo de los intereses patrimoniales de los guasavenses.