Opinión

Heriberto Zazueta

Por  Marco Antonio Berrelleza

Hace 10 años, el antropólogo Jesús Ángel Ochoa Zazueta me envió información sobre el licenciado Heriberto Zazueta, colaborador de Francisco Cañedo, gobernador de Sinaloa durante 32 años, y gobernador interino a la muerte de este, en 1909.

“Don Heriberto fue un sinaloense de casta gentilicia. Eso era su orgullo. Dejó su ombligo enterrado en San Javier, municipio de San Ignacio, lugar donde vio por primera ocasión la luz del día. Fue hijo de Don Vicente Zazueta y de Doña Esperanza Lafarga. Este Don Vicente es una remembranza legendaria en el lugar. Su cuerpo está sepultado en un cerrito que domina la vista del pueblo. Fue el promotor de la fiesta lugareña afamada como La Traspana y sus descendientes troncos familiares que han dado palpitaciones trascendentes a San Javier.

La familia Zazueta Lafarga, tuvo ocho hijos: Vicente, Heriberto, Jorge, Arturo, Jovita, Sofía, Alejandra y Agustina. Don Heriberto, hermano de mi abuelo Don Jorge, casó en Culiacán con Doña Guadalupe Bátiz para procrear una numerosa familia que honra el apellido de los Zazueta y la memoria de su horcón central. Don Heriberto fue un hombre serio y un profesional a carta cabal.

Fue un político eficaz sirviendo a Sinaloa y un leal colaborador del General Cañedo; fue también un destacado jurisconsulto cuyas publicaciones en el campo de la filosofía del Derecho se desconocen”.