Opinión

Hijos de político

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Por: Guadalupe Loaeza

Cuando escuché la historia de Stephania de 40 años, madre de dos hijas, me dije que seguramente existían muchos casos como el de ella. Especialmente si estuvieron casadas con hijos de políticos y cuyos padres fueron o siguen siendo poderosos, súper millonarios y con muchas influencias. Me refiero a los hijos de priistas por la sencilla razón de que han gobernado por más de 70 años y muchos de ellos siguen en el candelero. No quisiera generalizar pero desafortunadamente existe un perfil muy claro entre estos eternos juniors que, como su padre, son igual de prepotentes, misóginos, machos y se sienten con mucho poder. Por ende, son muy mal educados. Repiten lo que aprendieron en casa. Si el pater familias trataba feo a la mamá y siempre estaba ausente, nada más normal para estos hijos varones que tratar mal a su mujer, sin atender a la familia. Si siempre vieron que su padre (por cuya doble moral no permite a sus hijos ni fumar, ni beber "por respeto") se enriquecía a manos llenas y compraba casas, ranchos, relojes, coches y se hospedaba en los mejores hoteles, es evidente que sus hijos juniors no pueden comportarse de otra manera. Saben que al hacerlo aunque corran el riesgo de excederse, siempre contarán con la protección de papi. Lo respeten o no lo respeten, ellos siguen gozando de su fortuna mal habida, los ranchos, el departamento de Miami y los réditos de las cuentas que están en Suiza. Generalmente estos juniors están llenos de resentimientos hacia su padre ausente, cuya presencia compensaba con tarjetas de crédito. "A mí Gobernación me costó un hijo", solía decir Mario Moya Palencia, exsecretario de Gobernación en época de Luis Echeverría.

¿Y las esposas y las madres? Ellas son totalmente incondicionales tanto con su marido como con sus hijos: su consigna es hacerse las desentendidas y aguantarse como lo han hecho desde que se casaron con ese hombre que de la nada llegó a ser gobernador, secretario de Estado, senador, presidente municipal y hasta embajador. Si los hijos se divorcian (la nueva generación siempre se divorcia y se llega a casar hasta tres veces), la culpable es la nuera. A pesar de sus: "No le puedes reclamar". "Te tienes que quedar calladita". "No te puedes enojar". "Tú tienes la culpa". "Tienes que estar siempre de buenas", muchas de ellas terminaron divorciadas.

Esas eran exactamente las recomendaciones que le daba la exsuegra de Stephania, mamá de Fernando Baeza, hijo del ex gobernador del estado más extenso de la república, Chihuahua. Actualmente embajador de Costa Rica, en donde cuenta con enormes plantíos de piña que exporta.

Cuando la hija de Stephania apenas tenía dos años, empezó a padecer un verdadero calvario al lado de Fernando Baeza. Con todo el autoritarismo heredado del padre le decía: "Tú no entiendes nada". "Tú no sabes". "Estás loca". "Eres una mentirosa", etcétera. Durante las discusiones más acaloradas, él trataba de calmarla con una voz muy suavecita y amenazante, semejante a la de su papá, la cual exaspera a cualquiera: "Ya me estás levantando la voz. Te estás enojando. Esa es tu esencia, Stephania, nunca vas a cambiar". Cuando ella quería tener contacto físico con él, éste pretextaba tener una infección y le decía: "¿Sabes que si pasan 6 meses sin tener relaciones te puedes considerar divorciada?". Ay de ella, si lo contradecía. Así pasaron siete años.

Cuando Stephania estuvo a punto de firmar la escritura de un departamento, parte del cual le había regalado su padre y la otra mitad Fernando, éste le dijo: "Como no trabajas no puede estar a tu nombre". Cuando fue a firmar se dio cuenta que el departamento estaba a nombre de Eduardo, su cuñado.

Actualmente Fernando y Stephania se encuentran separados, en pleno proceso de divorcio. Hace más de cinco meses que él no le pasa ni un centavo, ni como pensión, ni para pagar la colegiatura de sus niñas. En el rancho de los Baeza, "La Soledad", ella y sus hijas ya no son bien recibidas. Debido a la influencias del ex gobernador, se le han cerrado las puertas en Chihuahua.

Algo que me consuela respecto al infierno que vive Stephania es que no está sola. Como ella, existen miles de mujeres que ahora pueden denunciar el mal trato de su cónyuge en diversas instancias que luchan por los derechos de las mujeres. Si no lo han hecho y son mujeres o ex mujeres de los típicos hijos de priistas poderosos (allí está el caso de Maude Versini) háblenlo, denuncien, no se queden calladas. Hagan como Stephania, de lo contrario sus hijas terminarán casándose con hombres como Fernando Baeza.

gloaezatovar@yahoo.com