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Historias repetidas

GUASAVE

Guasave.- La siguiente es una historia narrada en este mismo espacio hace 14 años y hoy se reescribe a la luz de los acontecimientos actuales dentro del PRI Municipal, con el mismo actor y por lo que se ve, idéntico desenlace.

El Lic. Crescencio Algándar es un hombre que en política nació con "mala estrella" y como dice la canción, "esa muchacha no lo quiere", sin embargo, su pasión por ella crece en la medida del desdén que le muestra tan veleidosa "dama".

Una cosa hay que admirarle, el empeño que raya en la tozudez en su intención de consolidar en escenarios locales una carrera pública, marcada desde los inicios, por los tropiezos, los fracasos y las frustraciones.

Parafraseando el popular refrán, "Chencho" fue en un tiempo ya lejano, un afortunado en los negocios, en los que hoy a vuelo de pájaro, consideraríamos, afectaron su siempre mala suerte en la política.

Ejemplos al canto: a inicios de los 90 al buscar la dirigencia de la CNC local frente a Ramiro Rojo, "delfín" del entonces alcalde, Jaime Armenta con la maquinaria oficial aplastó sus muy justas aspiraciones para continuar con el rosario de derrotas que ya cargaba sobre sus espaldas.

Cobró un destello en la siguiente administración que encabezó Alberto López Vargas, al convertirse en líder del PRI, -que hoy de nuevo busca-, desde donde operó a favor de Manuel Cárdenas Fonseca, quien por aquella época era un influyente funcionario federal, para hacer primero candidato y luego alcalde a Jaime Leyva.

Ya ganado, Leyva Díaz nombró secretario del Ayuntamiento a Algándar, no sin antes sortear una serie de vicisitudes, pues el secretario general de Renato Vega, Francisco Frías Castro, no lo quería y quien en un hecho insólito aún sin tomar posesión aquel, ordenó su cese, para minutos antes del cambio de poderes ser rescatado y colocarlo en la segunda silla más importante.

Solo unos meses duró como secretario del Ayuntamiento Leyva Díaz, presionado por las mismas fuerzas del Estado que se habían opuesto a su designación, tuvo que prescindir de sus servicios, arrastrando en su caída al entonces tesorero César Valenzuela, con el que había entrado en un serio conflicto interno.

Algándar Luque volvió a la carga y trató de ser diputado, candidatura que le ganó Diva Hadamira Gastélum, no sin antes querer armar una revuelta y amenazar con irse al PRD, estrategia que le falló, pues la respuesta de la gente del poder central fue: ¡déjenlo que se vaya!, por lo que tuvo que disciplinarse.

En los años posteriores no le ha ido políticamente mejor, aun cuando se ha cobijado con el manto del exdiputado Luis Cárdenas, habida cuenta que no ha logrado hacer realidad sus propósitos de escalar por lo menos al Congreso del Estado.

Hoy el ejidatario de Flor de Mayo sigue sin darse por vencido y está nuevamente en pie de lucha, no pide ni ofrece tregua, primero para volver a ser presidente del PRI y seguramente si lo consiguiera poner la mira en la candidatura a diputado, dentro de dos años y medio.

Pero por lo que ayer se produjo en el seno del consejo político, controlado por los "notables" del priismo pueblerino, es un round que ya perdió. A su planteamiento de que el proceso se abra a una consulta a la base, sólo lo apoyaron cinco consejeros.

Justo es decir que los tufos democráticos de Algándar son legítimos, aunque por otro lado impliquen el contenido de un alto grado de inocencia por decir lo menos, pues para tener éxito en política se necesita algo más que tener ganas de ser o componer cosas.