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Homofobia histórica

En recuerdo de Arnaldo Córdova.

Lo de menos es si el famoso grito de la afición mexicana contra los porteros rivales sea una inocente diversión o tenga un origen homófobo. La verdad es que nuestra sociedad sigue siendo fuertemente homofóbica, pese algunos avances legales en defensa de los derechos de la comunidad lésbico-gay. No deja de ser paradójico que los países que más adelanto muestran hoy en la defensa y comprensión de los homosexuales –los europeos–, hayan sido los que más hicieron por difundir la homofobia en el resto del mundo. Y es que Occidente, al adoptar el cristianismo, se volvió profundamente homófobo, y llevó ese prejuicio a los países que colonizó o sometió en el resto del mundo. Si bien es cierto que el Islam hizo otro tanto, pues el origen común de la homobofia cristiana y musulmana es el mito bíblico de Sodoma y Gomorra.

En América, los europeos en general se escandalizaban de que los pueblos nativos, con excepciones, toleraran prácticas homosexuales. Lo cual sirvió como argumento más para hacerles una "guerra justa", y erradicar ese "pecado nefando" y otras costumbres inhumanas (como la antropofagia y los sacrificios humanos). Francisco de Vitoria, en todo caso, decía que tales prácticas no justificaban una guerra justa, pues "equivaldría a que Francia nos declarara la guerra porque algunos españoles fuesen sodomitas o travestidos".

Pero el rechazo era brutal. Decía fray Bernardino de Sahagún que quien incurre en sodomías, como le llamaban, "es abominable, nefando y detestable, digno de que hagan burla y se rían las gentes, y el hedor y fealdad de su pecado nefando no se puede sufrir por el asco que da a los hombres; en todo se muestra mujeril y afeminado, en el andar o en el hablar, por todo lo cual merece ser quemado". Bernal Díaz del Castillo relata la presencia de "mozos vestidos de mujer que se ganaban la vida en esa pervertida ocupación (la prostitución)".

Algunos defensores de los indios y promotores de la imagen idílica del "noble salvaje" explicaban la homosexualidad nativa por su inocencia precristiana: "Son grandes sodomitas porque no saben... si ello es malo o bueno". Y fray Bartolomé de las Casas, en su desesperación por defender a los indios, pero incapaz de cuestionar la idea del pecado sodomítico, prefirió negar la realidad: "Los españoles han difamado mil veces y acusado a los indios de estar infectados de sodomía, pero este cargo es una gran falsedad".

El clérigo e historiador Francisco López de Gómara, escribe sobre los indígenas de Centroamérica: "Son muy putos y précianse de ello". Y otros que "visten y sirven como hembras, sin les ser afrenta". Algunos pueblos, además, ubicaban a homosexuales y transexuales en cargos sacerdotales, para mayor escándalo de los hispanos. Fray Domingo de Santo Tomás dice sobre los sacerdotes de Perú: "andan vestidos como mujeres desde el tiempo que eran niños, y hablaban como tales, y en su manera, trajes, y todo lo demás". Y agrega; "Estaba el demonio tan enseñoreado de esta tierra, que no contentándose con hacerlos caer en pecado tan enorme, les hacía entender que el vicio era especie de santidad y religión, para tenerlos más sujetos".

El descubridor del Pacífico, Vasco Núñez de Balboa, culpó de grandes tormentas que padeció, al hermano de un cacique y otros que le acompañaban, según el relato de un cronista: "Halló al hermano del cacique en traje de mujer, y a otros muchos acicalados... dispuestos a usos licenciosos. Entonces mandó echarles los perros, que destrozaron unos cuarenta". Y sobre el hermano del cacique comentó Gómara que "que no solamente en el traje, pero en todo, salvo en parir, era hembra". El hecho es que ese y otros prejuicios heredados de la Conquista (como el racismo y el clasismo), aunque matizados, siguen vigentes en nuestra cultura.

NOTA. La información de este artículo surge de un anecdotario histórico del Descubrimiento y la conquista, de próxima aparición.

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