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Imágenes sin sustancia y sustancia sin imágenes

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Es muy común observar en política imágenes sin sustancia y paradójicamente en el ámbito académico ver a grandes personalidades con enorme sustancia pero sin imagen pública.

Esto está vinculado con el tema electoral y con las encuestas que suelen aparecer cíclicamente cada vez que se acerca un proceso, cuyas decisiones cupulares se basan en ellas. De ahí que cuando alguien quiere cosechar la oportunidad de tener poder o ser electo para obtenerlo, luego echa a funcionar la maquinaria publicitaria a través de los medios masivos de comunicación y de las redes sociales, aunque a veces se vea grotesco.

Por ejemplo, cuando hay una colecta para una causa noble, vemos con frecuencia a ciertos personajes que aparecen en la "foto" sosteniendo un enorme cheque facsimilar por determinada cantidad importante, aunque no sea dinero propio, sino de otros, y aun así salen con una enorme sonrisa para ganar adeptos, sin importar que es puro engaño.

Otros buscan a como dé lugar, figurar en las páginas de sociales en la mesa principal de la personalidad central para que se diga de ello que ya entró al primer círculo de cierto grupo y alcanzó determinado "estatus".

Hay algunos que acuden hasta los velorios y buscan aparecer en fotografía de la "principal" guardia de honor. En ese contexto, es tanto el ego de algunos políticos que procuran ser más importantes que el propio difunto que si lo fue.

Unos más se hacen pedazos por "promover" tal o cual deporte, aunque no les interese en el fondo en lo más mínimo, sino sólo promover su imagen.

A algunos les da por constituir asociaciones civiles para promoverse subrepticiamente, y así ir construyendo una imagen pública, aunque carezcan de sustancia o arraigo.

En cambio, si volteamos a ver hacia el ámbito académico, observamos a la inmensa mayoría con mucha sustancia pero sin imagen artificiosa como suele ocurrir en el terreno de la política. Así que si un académico se decide a participar en política con la asesoría de un buen experto en marketing político sería una potencia mundial frente a aquellos que están huecos de conocimiento en su cerebro como para sostener una campaña de altura, uno o varios debates auténticamente de buen nivel. Y no es que digamos que no sean inteligentes.

Es muy seguro que al político tradicional no le alcanzarían los "acordeones" para esbozar bien "sus ideas" de lo que "quiere" o de lo que se propone realizar "en bien de la sociedad" en caso de llegar a determinado cargo.

Aunque frente a un escenario de esa naturaleza, fácilmente vendría el trabajo sucio en determinada campaña electoral, porque el miedo no anda en burro, y menos de los que carecen de conocimiento en su cerebro, como para competir frente a alguien que sí lo tiene. Ahí estaría la gran diferencia en una democracia de calidad. Construiríamos imágenes para personalidades con sustancia y abandonaríamos los que carecen de ella, porque el pueblo ya está harto de ver las mismas ofertas políticas, las mismas caras de personajes "reciclados" que ya no dan para más, con muy honrosas excepciones que confirman la regla general.

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