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Opinión

¿Inestabilidad económica?

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por: Aarón Sánchez

¿Cuál es proyecto económico nacional: 1970 o 2030? ¿Voltear al pasado o mirar hacia el futuro? En este campo las definiciones continúan ausentes del dinámico escenario en el país. Pero diversas señales ya advierten sobre la inminencia de serios problemas y desequilibrios. Sin embargo, la agenda gubernamental está acaparada por asuntos sociales y políticos.

Los Criterios Generales de Política Económica para 2019, que acompañó al presupuesto para este año, es el único documento donde se expresan algunas generalidades del nuevo programa económico del Gobierno federal. Ahí se encuentra un muy buen diagnóstico, pero escasea la definición de acciones de política económica para este año.

Los pronósticos de crecimiento de la economía y la inversión privada y pública van a la baja. En tanto, van al alza la inflación, tasas de interés, déficit público y déficit comercial. Esta combinación no presagia nada bueno. Para este año, el gobierno federal definió proyectos prioritarios por un monto de 252 mil millones de pesos. El 88 por ciento es para programas sociales.

El presidente de la República frecuentemente señala al modelo de desarrollo estabilizador como referencia de qué quiere hacer en materia económica. Esta estrategia estuvo vigente en México entre 1958-1970, y mucho tuvo que ver el entonces secretario de Hacienda, don Antonio Ortiz Mena.

En ese periodo la economía mexicana creció 6.8 por ciento anual, la inflación fue de 4.7 por ciento por año, el tipo de cambio estaba fijo, y la economía estuvo cerrada al comercio internacional. El Gobierno de esos años hizo crecer la economía mediante la entrega de cuantiosos estímulos fiscales y comerciales a los empresarios. Pero el desarrollo estabilizador entró en crisis al priorizar la economía y desatender completamente el desarrollo social.

Pero hoy ocurre todo lo contrario. El Gobierno de AMLO prioriza los programas sociales y olvida hacer crecer la economía nacional. Este es el verdadero peligro que hay en el horizonte. Por eso es importante no caer en el error de desatender la economía. Lo que piden los empresarios es simple: que haya definiciones claras que reduzcan la incertidumbre.

El Gobierno de la República tiene que explicar cuál es su esquema de política económica. Es necesario dejar clara su actitud sobre la inversión extranjera, sobre el T-MEC, las exportaciones, el tipo de cambio y la apertura económica. También tiene que definir su política en materia de impuestos, inversión en infraestructura y sus decisiones respecto al gasto público y déficit fiscal.

Lo que más inhibe la inversión, y consecuentemente al crecimiento económico, es la falta de certidumbre en el quehacer gubernamental. La definición de reglas claras y respeto al Estado de derecho son las principales demandas de los inversionistas. Pero aún no hay nada de esto. Por eso, para angustia de todos, la inestabilidad macroeconómica ya se asoma por la puerta.