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Informales sin control

MAZATLÁN

La Canaco de Mazatlán ha denunciado la aparición de comerciantes ambulantes foráneos. Este fenómeno no es nuevo ni en Mazatlán ni en el país, pero a pesar de ser algo ya de muchos años, pasan los gobiernos y no se puede meter orden en este sector.

Este tipo de comerciantes golondrinos, que llegan sólo durante las temporadas altas, han vuelto a aparecer en la ciudad. La queja de parte del sector organizado local es que estos vendedores se instalan en calles, vendiendo enfrente de los negocios, compitiendo por los visitantes que llegan al puerto.

Esto es considerado por los empresarios establecidos como una competencia desleal, porque les quitan la clientela en la temporada alta, cuando ellos están en Mazatlán todo el año, tanto en las buenas como en las malas.

Esto tiene mucho de cierto, porque las empresas locales mantienen el dinero en la economía local y generan empleo en la ciudad para los mismos mazatlecos. En cambio, los foráneos pagan permisos muy baratos para vender por periodos muy cortos y lo que logren de ganancias se lo llevan a sus estados de origen.

Lo cierto es que el problema del comercio informal en Mazatlán debe regularse, independientemente de que de afuera lleguen más vendedores en temporadas altas.

En la ciudad hay vendedores informales que generan daño a la ecología con desechos y basura, además de que provocan mucho ruido, dan mal aspecto, acaparan las banquetas que deben ser para los peatones y ciclistas y muchos más incluso se comen carriles completos de las calles. Todo ello ocurre con la complacencia y complicidad de las autoridades. Los permisos se otorgan de una manera discrecional.

Un ejemplo son los negocios de comida que florecen en cada esquina. Por supuesto que la gente tiene todo el derecho de buscar el sustento para su familia y no se les puede culpar por tener espíritu emprendedor.

Sin embargo, todos los negocios deberían estar dentro de la ley, pagar sus permisos por uso de suelo, impuestos, no robarse la luz o el agua, no invadir banquetas ni calles, no contaminar y sobre todo, vender productos que no sean una amenaza para la salud. La tarea de poner orden es de la autoridad y entre más pronto lo haga, mejor.