Opinión

Inolvidable insurgente

Por: Marco Antonio Berrelleza

Tomado preso al tratar de cruzar un río, mientras huía de los realistas que derrotaron a los insurgentes en Pururuán, Mariano Matamoros fue conducido a Pátzcuaro y de allí a Valladolid (hoy Morelia, Michoacán), donde fue fusilado el 3 de febrero de 1814, a los 44 años de edad. La ejecución se llevó a cabo en el Portal del Ecce Homo de la Plaza Mayor, hoy conocida como Portal Matamoros. Indudablemente fue el hombre más importante del Estado Mayor de José María Morelos. El hombre que cualquier misión la cumplía a carta cabal.

El organizador del ejército mexicano. Nacido en la ciudad en la que murió, cursó sus estudios de bachiller en el Colegio de Santiago Tlatelolco, de la Ciudad de México. Ordenado sacerdote, en 1796, fue cura de varias parroquias, hasta que fue destinado a Jantetelco, Distrito de Jonatepec, hoy estado de Morelos. A punto de ser detenido por simpatizar con la causa insurgente, huye del pueblo y se presenta a Morelos el 16 de diciembre de 1811, en Izúcar. Una mañana sus feligreses de Jantetelco lo vieron cabalgar por las calles del pueblo, pero ya con el grado de coronel, insignias que portaba con orgullo por corresponder a la insurgencia mexicana...

En 1854, Sebastián Lerdo de Tejada, oficial mayor de Fomento, convoca a la nación para componer la música del Himno Nacional Mexicano, cuya letra había escrito Francisco González Bocanegra.