Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

Inseguro social

Per saecula saeculorum

A lo largo de los años no he dejado de oír y leer que el Instituto Mexicano del Seguro Social está siempre en la mira de todo mundo por su reconocido mal servicio y su pésima atención a los pacientes, a pesar de que sus instalaciones en muchísimas partes del país estén en un excelente nivel. Es tan malo el trato que brindan que la gente afiliada, los derechohabientes, a veces prefiere atenderse con un médico particular y dejar ello todo lo que ganan en una semana en vez de ir a perder tiempo, probando suerte, en el lugar donde imperan en un 90 por ciento la holgazanería, la corrupción, la negligencia y hasta la ineptitud de varios que "laboran" en el lugar. Gracias a Dios, desde que nací tuve la suerte y la oportunidad de que mis papás pudieran llevarme a recibir atención medica privada; y sé que por esto muchos se preguntarán "¿Pues, entonces, esta por qué está atacando un lugar al que nunca ha ido a pararse para que la atiendan?". Bueno, porque en mi vida siempre he estado rodeada de mujeres que sin deberla ni temerla han tenido que sufrir y perecer a causa de la burocracia de estos lugares; han estado desesperadas, han perdido tiempo, se les han complicado sus enfermedades, han estado llorando del dolor y aún así no salen ni curadas, ni bien atendidas, ni medicadas. Mujeres que han pasado por partos sanguinarios sin anestesia, cesáreas de las que terminan mostrando cicatrices verticales que más bien parecen tasajeadas dignas de un carnicero; han perdido embarazos sentadas en salas de espera donde "no funciona el sistema" para verificar los números de afiliación; han parido en sus casas porque al ir las regresan y les dicen que "todavía no era su fecha"... y mil historias más. He tenido trabajadoras muy cercanas con bebés prematuras con necesidad de transfusiones de sangre urgente a quienes les dicen "No hay de su tipo"; las pobres no saben ni qué hacer ni para donde ir ni tampoco tienen dinero para comprar, ni el ímpetu para conseguir donadores en esos momentos tan tensos. Bueno, "no hay sangre" para una inocente bebé de 7 meses, pero resulta que con ciertas palancas, con algunas influencias y una llamada exigente, a fin de cuentas pues: "Sí hubo, la mamá no averiguó bien". ¿A qué juegan las personas que trabajan ahí? ¿A decidir quién vive y quién muere? ¿A ser dioses? ¿A quedar bien con quien pueda dar más? Los familiares de cualquier enfermo tienen que recurrir al tarot, a las cartas o a la ouija para poder enterarse cómo sigue su enfermo, ya que rara vez dejan entrar a alguien y no les informan los estados de salud, cambios o mejorías. Y cuando los dejan tiene que ser con un "pase"; mas, ¡oh, sorpresa!: la "encargada" de proveerlos nunca está (aplica siempre el cambio de turno, descanso u hora de la comida). La gente ya no se sorprende de nada, ya está acostumbrada a los trámites engorrosos, a no poder surtir sus recetas porque "No hay medicamentos" o a no encontrar a nadie en la farmacia. ¿Qué les está pasando? ¿Acaso la mayoría de la gente que trabaja en el IMSS se sometió a una cirugía en la que les extirparon el cerebro y el corazón? ¿No tienen idea de lo que es la calidad de servicio, la vocación? Podrán defenderse con: "Es demasiada gente"; pues sí, pero nunca se ven trabajando en friega, de un lado para otro, atendiendo todo lo que puedan dentro de su horario de trabajo ¡No! Son de lo peor, no dan ni el 50 por ciento, solo están maltratando al que llega, limándose las uñas. "Que vayan con la trabajadora social"... ¿Cuál?, ¡casi nunca están! Y los doctores, por el estilo. ¿Que no les enseñaron nada de esto en la escuela de medicina? Sí, sí, sí: a veces se trabajan dobles y triples turnos, pero así es esto, se les paga por su trabajo, por eso es tan necesaria la vocación; se supone que son gente cuya profesión se respeta, se admira y se alaba, pero a los que trabajan ahí (con sus excepciones) solo dan ganas de escupirles en la cara cuando los oyes hablándole a pacientes que seguramente ni terminaron la primaria, y les salen con sus términos rimbombantes. Nada cuesta ser buena gente, nada cuesta tener tacto, así atiendan a mil pacientes por día, nada cuesta hacer este cambio de actitud, no les van a quitar su título ni su sueldo ni sus horas de trabajo ni van a atender a menos personas por tener un poco de delicadeza, compasión y misericordia con la gente humilde que se les presenta en las situaciones más difíciles de su vida. Dense cuenta ya: muchos se han vuelto despreciables, insensibles, déspotas y crueles, muy crueles, sin calidad ni calidez. Imagínense que llegara un hijo suyo al Seguro, con un padecimiento mínimo, un brazo fracturado, que tuviera que esperar tres horas con una maldita pastilla de paracetamol "para el dolor" -yo me tomo un dolac cuando me tuerzo un tobillo y no se me quita-; y encima de eso, que no estén los doctores en Radiología porque se van a tragar los tres al mismo tiempo, a las 22:00 horas, en vez de turnarse, y nadie sabe nada; solo quedaría esperar. ¿Están tontos casi todos ahí o solo son igual de irresponsables y aprovechados? Ojalá toda la gente sepa que esto se puede denunciar en Derechos Humanos, para así ir erradicando a la gente "mueble" de estas instituciones, personas que solo roban espacio, sueldos, prestaciones y, seguramente, también medicamentos. Solo les digo: ¡karma!