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Insultantes privilegios

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Por lo menos 60 maestros perciben un salario de 80 mil pesos y uno cuyo sueldo supera a los cien mil pesos mensuales que para la Secretaría de Educación Pública del Estado no constituye ninguna ilegalidad.

De hecho, el titular de la Sepyc, Francisco Frías, justificó lo estratosferico de las remuneraciones que son ganadas en función al programa de Carrera Magisterial, que otorga, además del sueldo inicial, una serie de ingresos compensatorios y otras prestaciones en consenso con el sindicato magisterial.

Cien u ochenta mil pesos, con todo y que se perciban mediante mecanismos impuestos discresionalmente por las autoridades educativas y el sindicato, resulta, a reserva de una supervisión minuciosa del trabajo académico que desarrollan, resultan sumas, no sólo exageradas, sino absolutamente inmorales.

Como decimos, la acreditación de salarios tan altos en el sector educativo, que difícilmente pueden ganar altos ejecutivos, no sólo de la iniciativa privada, sino funcionarios de primer nivel de los gobiernos, quizá estén encuadrados en términos administrativos por acuerdos legaloides, pero no necesariamente quiere decir que sean legítimos.

¿Pero en el magisterio cuál sería la razón para que varias docenas de maestros tengan ese privilegio, cuando es de presumirse que existen tabuladores para establecer los sueldos en función de la productividad, que siendo honestos, en el caso que nos ocupa, no es de creerse, alcance grados de eficiencia extraordinaria para que se les entregue tal cantidad como pago de sus servicios?

En esas condiciones y hoy que brotan tantas anomalías en el sistema educativo del país y a las que el de Sinaloa no escapa, sería oportuno que se realizara una supervisión en el manejo administrativo-económico, pues resulta insultante que mientras a la mayoría de los profesores no les alcanza para subsistir decorosamente, una minoría nade en la abundacia económica y lo que es peor, por el mismo trabajo.