Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Irresponsables ellos

A veces no sabe uno qué es peor con los gobiernícolas, si, como Poncio Pilatos, que se hagan tontos con sus obligaciones y no las cumplan o, como Luis Marroquín, que lo sean y tampoco las cumplan.

Al secretario de Obras Públicas se le cayó anteayer un hombre al pozo de 12 metros del Metro en Félix U. Gómez y Los Ángeles.

Dicen que el desbarrancado andaba ebrio, pero el caso es que se quedó tirado cinco horas por el trancazo, hasta que, afortunadamente antes de proceder, unos trabajadores que iban a seguir perforando lo descubrieron a las 8 de la mañana en el fondo de la excavación y lo rescataron, con vida y en razonable buen estado.

Ebrio o no ebrio, el accidentado llegó hasta la orilla de aquel abismo urbano sin dificultad y sin que nadie llamara su atención. En medio de la oscuridad de la madrugada no hubo señales efectivas que previniesen del peligro, aunque la autoridad arguye que abundan las advertencias.

Cualquier peatón, aunque estuviera sobrio o aunque estuviera borracho, pudo haber llegado al pozo y caer. Providencialmente este ciudadano caído vivo, lo está más por su buena suerte, lo de vivo, que por obra de las autoridades que no fueron competentes y que, por indolencia o por torpeza, da lo mismo, hacen mal la tarea.

Esa tarea no es sólo construir un medio de transporte, sino, más importante todavía y para eso se construye, es proteger desde ahora a quienes se supone que se servirá obligadamente con la nueva línea del Metro que se construye.

Pero resulta que los ciudadanos tienen que protegerse a sí mismos, cuando menos de los edificadores faraónicos del gobierno a los que se les olvida que trabajan para los ciudadanos en concreto, no para el Estado o la Ciudad en abstracto.

Es lo que ha ocurrido aquí con el ciudadano, elector y quizás causante, pues parece ser de giro informal (vende periódicos y limpia parabrisas en los cruceros), que se cayó anteayer al pozo del Metro.

Para el Secretario Luis Marroquín, consignó ayer El Norte puntualmente, el lesionado fue imprudente al no ver los señalamientos colocados en la zona.

"Es una irresponsabilidad acercarse cuando hay un señalamiento de construcción porque no debemos acercarnos a esas áreas", dijo el burócrata, "no tenía absolutamente nada que hacer allí".

Cuidado con las acusaciones y con escupir pa'rriba. Si un ciudadano, sobrio o borracho, llega sin obstáculo a una zona de construcción oficial, sin que vigilante alguno le marque el alto e, igual de fácil, llega hasta la orilla de un enorme pozo, seguramente invisible en la oscuridad de la madrugada, la irresponsabilidad está monopolizada por la autoridad, designada como responsable.

Vamos, en última instancia el responsable absoluto de la seguridad de los ciudadanos, mientras se construye el Metro, es el señor secretario de Obras Públicas, en este caso Luis Marroquín. El funcionario disfuncional es el irresponsable y no el regiomontano caído en la trampa, que pudo ser mortal, de Félix U. Gómez y Los Ángeles.

No hay excusa para la inseguridad manifiesta en el accidente ocurrido al peatón caído en el pozo de Obras Públicas y menos culpando a la víctima por su irresponsabilidad de lanzarse al abismo oficial.

Cuando haya un accidente, ojalá nunca, en esta línea del Metro ya funcionando, ¿culparán a los heridos o muertos por haberse subido al transporte? Con el criterio del Secretario de Obras Públicas lo harán.

Igual hay que culpar a los albañiles muertos o heridos en los deslaves de construcciones en San Pedro ocurridos en los últimos días y no a los constructores y a las autoridades obligadas a vigilarlos.

Los trabajadores caídos en esas otras trampas fueron imprudentes e irresponsables, pues no tenían nada que andar haciendo, diría Luis Marroquín, en los pozos donde los encontró su mala suerte.

[email protected]