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Opinión

Jaime Montes, «con humildad y a las órdenes del gobernador»: AMLO

Por: Luis Enrique Ramírez

Al estilo de aquella frase tan en boga hace cuatro décadas, «todo lo que usted siempre quiso saber, pero nunca se atrevió a preguntar» acerca de lo ocurrido en el Salón de Gobernadores la mañana del lunes, durante la visita de Andrés Manuel López Obrador, se lo tenemos hoy aquí. 

El encuentro del presidente electo de México y el gobernador Quirino Ordaz con diputados federales y locales, senadores, futuros alcaldes y otras figuras relevantes del amloísmo, así como con los integrantes del gabinete estatal, inició a las 10:45 horas y concluyó una hora después, de acuerdo con la información que recabamos entre varios de los presentes.

Todos coinciden: cuando AMLO, contra su costumbre, dedicó elogios a Quirino, ninguno de los morenistas reaccionó con extrañeza. Como que ya adivinaban que la reunión previa entre su jefe político y el mandatario estatal tendría buenos resultados, dadas las características de personalidad que los unen y a las cuales nos referimos ayer. Algunos movieron afirmativamente la cabeza tras las palabras del futuro presidente; otros, simplemente, lo tomaron con naturalidad.

Cero caras largas, pues.

PUNTO CLAVE. Lo más relevante de la gira de AMLO a Mazatlán y Culiacán para el estado ya fue dicho, pero existen pequeños grandes detalles que hasta este momento permanecían sin conocerse. Entre los más importantes políticamente está el que narraremos a continuación: 

El diputado federal Jaime Montes Salas, quien ocupará el cargo de coordinador de Política Social del gobierno de López Obrador en Sinaloa, se autopresentó durante la reunión en el Salón de Gobernadores como «delegado de los programas sociales, integrales, especiales del Gobierno de la República». En tono cordial, centró su breve intervención en las posibilidades que la actividad agrícola significa para el desarrollo del estado, en virtud de la generosidad de la naturaleza: once ríos, 466 mil hectáreas de riego, una oferta agroclimática de las mejores del mundo, etcétera. 

Enseguida, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, hizo una amable corrección sobre el cargo de Montes: «Es coordinador, ya no van a estar las delegaciones, esto es también por austeridad».

Se extendió AMLO en la explicación de lo que implica la investidura del que en un tiempo llegó a ser anunciado como superdelegado en columnas políticas:

«Él (Jaime Montes) es diputado federal, pero le pedimos que nos ayude en esto. Va a pedir licencia, va a quedar el suplente. Es un profesional de Sinaloa, no es politiquero, para decirlo con claridad; es político. La política es un noble oficio, y él es una gente recta, honorable».

Y aquí viene lo mejor. Textualmente, López Obrador definió lo siguiente: «Él va a coordinarnos. Digo todo esto porque no viene a imponerse, no viene a actuar con prepotencia, viene a actuar con humildad y a ponerse a las órdenes del gobernador de Sinaloa y que trabajemos de manera conjunta todos».

«¡Zas! ¡Pum! ¡Cuas! ¡Santas precisiones, Batman!», diría Robin en aquella añeja serie de televisión, ya para acabar de vernos bien vintage este día.

LA RELACIÓN AMLO-COQ. El caso, amigas y amigos, es que, lo dicho, dicho está, y testigos de lo aquí narrado sobran, puesto que el Salón de Gobernadores lució lleno. 

Más claro que nunca queda, pues, cuál será el verdadero papel del coordinador de Política Social de AMLO en Sinaloa, donde el futuro presidente pidió al gobernador y a su gabinete que mantengan comunicación estrecha con los próximos secretarios del gobierno federal, por él encabezado a partir del 1 de diciembre.

Para concluir, debemos ser puntuales en algo: no existe una amistad previa entre López Obrador y Ordaz Coppel. Como bien lo dijo AMLO, hasta el lunes no se conocían, pero de su encuentro privado en Palacio de Gobierno —agregó— salió gratamente impresionado. Allí queda, pues, la aclaración. Por si ocupan.