Opinión

¡Inyectemos ‘grit’ ya!

Por  Jesús Ibarra Ramos

Sinaloa requiere una inyección de grit. La psicóloga estadounidense Angela Duckworth describe esta palabra cómo “pasión y perseverancia”, variables que distinguen a los grandes triunfadores, aquellos que alcanzan el éxito aplicando las formulas (talento x esfuerzo = habilidad) y (habilidad x esfuerzo = logro).

El éxito y los logros no son por suerte. La suerte no es casuística, es resultado del trabajo con esfuerzo, motivado por una pasión aferrada, ligada a aquellos líderes necios que siguen adelante frente la adversidad, cuya grandeza y humildad les permite autodisciplinarse y con capacidad de adelantar las jugadas y convertir esas oportunidades en posibilidades reales.

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La realidad es que a los líderes de Sinaloa —surgirán algunos nuevos en el 2021— se les heredará un estado con ciertas costumbres —algunos vicios—, proyectos, indicadores y equipos —sindicatos, administradores de carrera, etc.— que tendrán que ser evaluados y diagnosticados, posteriormente reformularlos y adaptarlos a la nueva manera de pensar y gobernar —proactiva, creadores de contenido y retadora— de quienes arriben al poder, es una herencia que tienen que cuidar, es una responsabilidad única.

Comencemos por oxigenar la economía sinaloense. Necesitamos líderes con grit —una de sus características es estar insatisfechos por los resultados— que les duela la caída del consumo local, la pérdida de confianza del sector empresarial —Data Coparmex—, tener 3.5 por ciento de población desempleada, 25.1 por ciento en pobreza laboral —insuficientes los 3,150.06 pesos mensuales para canasta básica— y 51 por ciento del comercio basado en lo informal, lo cual afecta la recaudación.

Urge hacer sinergia entre sectores, desarrollar proyectos eficientes a largo plazo con impacto social y económico, revisar los mecanismos de control, rediseñar un esquema de finanzas públicas simultáneas —impuestos, gasto público y deuda— y una nueva Ley de Planeación estatal para incentivar la inversión, mejorar la economía y el bienestar de las familias.

La fórmula para salir del hoyo ya la conocemos, ser un aferrado a la pasión y perseverancia. En retrospectiva, lo que habremos logrado, lo más fácil será adjudicarlo a la suerte, que es una probabilidad minúscula del éxito.

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