Opinión

Lo de la camioneta vale madre

EN PRIVADO

Por  Joaquín López Dóriga

En el Senado, tiraron la ventana por la casa. Florestán.

El punto de la discusión con el presidente López Obrador alcanza en ocasiones niveles que se mueven en el absurdo.

El fin de semana hubo críticas porque al visitar la fábrica de armas en Oriental, Puebla, llegó en una camioneta Suburban negra y no el Jetta blanco.

Primero, no es una novedad que el presidente se desplace en ese vehículo en sus giras, lo utiliza hace mucho tiempo y me parece muy bien; segundo, claro que lleva otra con personal de seguridad, en lo que estoy totalmente de acuerdo, como con que una patrulla por delante y otra atrás, agregaría una ambulancia, para ya no entrar en más aspectos de seguridad y logística.

Pero llegar al punto de discutir, o criticar, si usa un auto compacto o una camioneta, es parte de los extremos a los que hemos llegado.

En primer lugar, la seguridad del presidente de la República es un asunto fundamental de Estado, que él lo haga a su manera porque dice que lo cuida el pueblo bueno, es otra cosa, pero de que hay seguridad, la hay, y eso no demerita la democracia, ni la ideología, ni la cercanía con la gente. La seguridad es un elemento esencial de la estabilidad y serenidad de un país.

¿Que en el pasado hubo excesos? Sí. Los hay en todos los cuerpos de seguridad de estadistas. De Washington a Moscú, de Londres a Nueva Delhi, de La Habana a Caracas, de Beijing a El Vaticano, porque la responsabilidad es una: la seguridad del personaje. ¿No ven cómo traen a Evo Morales?

¡Esa escolta no la tiene ni López Obrador!

En fin, que al meterse a este tema tan profundo, el presidente respondió ayer lo más lógico:

Tenemos dos camionetas que nos dejaron porque en carretera, en el Jetta sí estoy más expuesto, de que si hay un accidente, de que pase algo.

Y se acabó el tema.

A ver si le entran a otros más graves y preocupantes como la inseguridad y el estancamiento económico.

Lo de la camioneta, lo de la camioneta vale madre.

RETALES

1. NADA.- Ayer le contaba que empresarios afirmaban el martes por la noche que las siguientes 48 horas eran definitorias para el T-MEC. Ya pasaron y nada. Jesús Seade no se reunió ayer, como estaba previsto en Washington, con el representante comercial Robert Lighthizer;

2. ENCUENTRO.- En la reunión ayer entre el presidente y el procurador   estadunidense William Barr, se habló de armas, dinero y de la posible clasificación de los carteles mexicano como organizaciones terroristas extranjeras; y

3. FORMAS.- El artículo 46 de la Constitución local dice que la jefa de Gobierno tiene que mandar a su Congreso un nombre para que ocupe la nueva fiscalía de justicia capitalina. Pero Claudia Sheinbaum dejó que el Consejo Ciudadano enviara una terna a dicho Congreso para que decida. Y me pregunto: ¿Por qué violar la constitución por la designación de la nueva fiscal que será Ernestina Godoy?

Nos vemos el martes, pero en privado.

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