Opinión

El desafío de Ramírez de la O

RAZONES

Por  Jorge Fernández Menéndez

Más allá de la explícita felicidad que ha expresado el presidente López Obrador por el resultado electoral, lo cierto es que la conjunción de los malos resultados electorales, sobre todo en la Ciudad de México pero en general en todos los ámbitos urbanos, sumado a los efectos que se han generado a partir de la visita de la vicepresidenta Kamala Harris, se ha generado un cambio en el tono de la administración federal que aún tiene que confirmarse en los hechos, pero que por lo pronto se debe registrar.

Desde 2019 el presidente López Obrador no se reunía con los integrantes del Consejo Mexicano de Negocios. Lo hizo ayer para demandar inversiones privadas, para aceptar que se requieren esas inversiones para la recuperación económica y sin desechar sectores, incluyendo el energético. Todo eso sucede un día después de que se anunció la designación de Rogelio Ramírez de la O como nuevo secretario de Hacienda (cargo que asumirá dentro de un mes), un hombre que desde hace años es asesor del presidente López Obrador, que no aceptó ese cargo al inicio de la administración ni tampoco a fines del año pasado, que ha construido su carrera durante varios años en Estados Unidos asesorando a grandes empresas multinacionales para invertir en México y otros países.

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En el ámbito financiero y económico se asegura, porque esa ha sido parte de su labor en la asesoría privada, que Ramírez de la O ha exigido, para asumir la cartera de Hacienda, tener el control sobre el sector energético. Si así ha sido, tiene toda la razón, no se pueden detonar las inversiones en México con una política energética obtusa, tomada de los años 70. La potencialidad energética del país es enorme y está refrendada no sólo por la Constitución sino también por los tratados internacionales, comenzando por el TMEC.

Las controversias energéticas vienen siento abordadas no desde que inició la administración Biden, sino desde que el presidente López Obrador visitó la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump hace poco menos de un año. La política hacendaria no puede manejarse en México separada de la energética, no se pueden tener visiones divergentes porque simplemente las cuentas no dan. Y lo que se está haciendo en el ámbito energético es una apuesta en contra de los intereses del país con la coartada de defenderlos.

Me imagino que Ramírez de la O tiene como objetivo detonar una economía que no se recupera. El presidente López Obrador ha dicho que estamos creciendo, pero esa es una verdad a medias. Según el informe del Inegi sobre el primer trimestre de este año, publicado a fines de abril, la “Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto con series desestacionalizadas mostró un retroceso en términos reales de 2.9 por ciento en el trimestre en cuestión (el primero de 2021). Por actividades económicas, los decrementos fueron de 3.6 por ciento del PIB de las Actividades Terciarias y de 2.3 por ciento para el de las Secundarias; en tanto que el de las Actividades Primarias se incrementó 2.8 por ciento frente a igual trimestre de 2020”. Ese es el problema de fondo: la economía no crece y las inversiones tampoco. Recuperar economía y por ende inversiones, es la labor de Ramírez de la O y sin recuperar las inversiones en el sector energético esa siempre será una labor a medias.

Ramírez de la O es un keynesiano que se formó en el alma mater de Keynes, la universidad de Cambridge. eso lo hace más cercano a las políticas de, por ejemplo, un Joe Biden que las que ha implementado, paradójicamente, el presidente López Obrador que ante la crisis de la pandemia han terminado siendo cruelmente neoliberales, al estilo Milton Friedman. México ha sido uno de los pocos, quizá el único, miembro de la OCDE que no ha otorgado apoyos para preservar empresas y fuentes de empleo.

Los hemos dicho en estos días y hay que reiterarlo, Morena y sus aliados no perdieron la ciudad de México y otros centros urbanos por alguna campaña de desinformación, fue porque aquí se cebó el covid, porque aquí hubo la mayor cantidad de muertes y contagios, y porque la caída del PIB en la Ciudad de México fue de 12.5 por ciento sin ninguna ayuda gubernamental para trabajadores y empresarios. No se vuelve a crecer porque muchas empresas pequeñas y medianas que resistieron el covid, hoy simplemente no tienen los recursos para volver a abrir, mucho menos para crecer.

Ese será el desafío de Ramírez de la O y me imagino, en esta administración los ejercicios de imaginación suelen imprescindibles, que partiendo del dramatismo de la situación, el nuevo secretario de Hacienda asumirá ese cargo con esa convicción, porque conoce el entorno y la realidad en la que se mueve el país.

Escribió Séneca que “cuando un hombre no sabe hacia dónde navega, ningún viento le es favorable”. De eso se trata, de saber hacia dónde se quiere navegar.

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