Opinión

Cuatro años ya, don Juan Manuel

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

Evocación. Son cuatro años ya que dejó de existir don Juan Manuel Ley López, directivo de leyenda y quien fuera el guinda más guinda de todos. El creador de la gran tradición deportiva y social llamada Tomateros de Culiacán. Esté donde se encuentre hoy, seguramente que don Juan Manuel estará celebrando que sus Tomateros hayan llegado a una nueva serie final y estén a cuatro triunfos de conquistar el duodécimo título en su historia. Se recuerda bien cómo el eterno gran jefe Tomatero reunía al cuerpo técnico antes de dichas series, cómo platicaba con mánagers y coaches para después sostener mítines con el equipo en pleno. Así, en este 2020, su recuerdo estará presente. Ya cuatro años de que el Patrón se adelantara en el camino.

Duelo. La serie se abrió ayer luego de que se vivieran dos series semifinales harto recordables, las dos resolviéndose hasta el séptimo y decisivo juego. Por un lado, los Tomateros poniendo fuera del camino a unos Cañeros de Los Mochis que pecaron de aguerridos y que muy cerca estuvieron de lograr el pase. Unos verdes que dejaron ver que en este tipo de series quedan atrás fallas aparentes y supuestas debilidades. Y por el otro cachete, los Venados forjando una gesta grande al venir de un 3-1 en contra para terminar eliminando a los grandes favoritos, Yaquis de Ciudad Obregón, ligando tres triunfos en extrainnings. Gran serie en que a los Yaquis se les fue desmantelando el equipo, a la par que los Venados, de la mano de Juan José Pacho, se crecieron mostrando un beisbol muy efectivo, mucho basado en la garra de su plantel.

Antecedentes. Será la tercera ocasión en que la serie final la protagonizan los rivales clásicos. Los que juegan a ser historiadores, y los que lo son, dirán que han sido once juegos los celebrados en esas dos ocasiones anteriores y de los cuales los Tomateros han ganado ocho. Pero eso ya fue ayer, lo de hoy es lo que cuenta, y así veremos que saldrán los de Culiacán como favoritos por un ligero margen, reforzados ambos con peloteros que sus mánagers consideraron necesarios, así sea que ahijados de Lucky Luciano sientan “ilógicos”. (¿Por qué Culiacán no fue por Vidal Nuño? por ejemplo).

No vemos una serie corta, así sea que haya prisa por aquello de que la Serie del Caribe esté ya muy cercana. Hay más paridad de la que se aparenta y un guión muy marcado de lo que podría ser el desarrollo de los encuentros. Por un lado, escenarios como para pensar que es casi imposible que haya más de 10 carreras por juego. Los apostadores dirían que esto se tratará de under y under.  Los pitchers abridores de Tomateros tratando de salir ilesos de las dos primeras entradas y entregar al menos cinco entradas. Los Venados esperando al menos seis, que se anticipa serie de bullpens. Habrá mucho de qué platicar en esta LII serie final de la Liga Mexicana del Pacífico en la que al final, vemos celebraciones en Olas Altas.

No se hizo. No cuajó la teoría y se determinó que Derek Jeter sí llegará al Salón de la Fama pero no por unanimidad. Uno de los votantes aludidos determinó que no era para tanto y ello fue lo que más ruido hizo en la elección que lleva también a Cooperstown a Larry Walker. Para efectos prácticos, lo más interesante (y divertido) de este proceso son los intentos de maroma que ciertos sectores están intentando para tratar de convencer que la unanimidad no lograda no solamente era necesaria, sino justa. Peor aún, los simpatizantes de la sexta soberbiométrica extrayendo cifras y ponderaciones con las cuales buscan convencer de que lo ya votado, y lo no votado, estuvo mal. Pero Jeter ya es inmortal, chueco que derecho, Walker también. Pero siguen sin serlo Bonds y Clemens, los representantes de la era de los esteroides. Ojalá y que cuando llegue el momento de votar por Altuve, y a los de la era del “bang, bang” no haya tanto drama. 

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