Opinión

El adiós beisbolero a un caballero

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

Evocando.- El abucheo había sido un evento grosero, rudo, pero el personaje resistió a pie firme la embestida de los miles que reclamaron de manera tardía el ya célebre “volado”. El doctor Arturo León Lerma, entonces presidente de la Liga Mexicana del Pacifico en el recuerdo. Nos tocó acompañarlo desde el terreno de juego hasta el palco central del entonces estadio Angel Flores de Culiacán, ahí junto a él durante 3-4 entradas y luego hasta las afueras del inmueble. Había sido una jornada tensa la de ese 18 de Octubre de 1997. En el inter, la cerveza, la charla mesurada y observar en la televisión parte del juego en disputa. Años atrás, 1989, en el diario deportivo Esto se publicaron en las dos planas centrales una nota-entrevista que le hicimos a León Lerma en donde la crítica se hizo presente. El galeno nunca nos reprochó nada, nunca hubo referencia a la nota. El tiempo siempre será un bien termómetro para medir la caballerosidad de los seres humanos. Hoy, al saber que Arturo León Lerma dice “adiós” al beisbol, no podemos dejar de recordar dos de los muchos pasajes en que tuvimos la fortuna de compartir con uno de los personajes esenciales del beisbol de invierno de México y a quien mucho se debe que a finales del siglo XX no se “rompiera” este deporte en nuestro país. No hay exageración.

Hechos.- Tras la época en que la LMP fuera encabezada por el inolvidable Macacho, Horacio López Díaz, época de mano dura, de aprendizaje para todos los directivos invernales, llegó la etapa de León Lerma (15 años) que iniciaron en un 1981 con uno de los grandes desafíos que le tocó encarar: las presiones y caprichos de la (¿entonces?) soberbia LMB la cual había sido “agraviada” por la huelga de 1980. El mandato de León Lerma iniciaba tratando de apaciguar los ánimos del enardecido y “ofendido” Alejo Peralta que en el colmo de la soberbia, casi exigía a la LMP que no diera trabajo a los peloteros de la Anabe. Fueron los días en que la pelota de verano exacerbaba sus afanes monopólicos. El doctor sonorense lidió, y bien, con esa primera muestra de cómo serían las cosas con el circuito homólogo que ya vivía la desgracia de tener como su presidente al nefasto Pedro Treto Cisneros, heredero más que legítimo de Alejo, el capo de capos. Centrado en lo suyo, León Lerma empezó a trazar rutas hacia el futuro al que aspiraba la pelota invernal, sacudiendo inercias, proponiendo cambios y sembrando semillas que si bien algunas no germinaron, dieron pistas. Y dentro de todo, de fondo, lo que debemos reconocerle a Arturo León Lerma es que lo suyo fue permanecer en la liga salvando los enconos que pudo generarle el puesto y recibiendo el respeto por lo que logró: preservar el respeto para un circuito que hoy, fortalecido y viviendo un gran presente, supo mantenerse erguido ante los embates de lo poco ético. Ya nos encontraremos, doctor, gracias por todo.

Historia.- Cuando la ceremonia de entronización del salón de la fama en la que fuera entronizado León Lerma, en 2011, el entonces presidente de la LMB, Plinio Escalante Bolio, aprovechó su discurso para, no tan entre líneas, criticar al comité elector por haber dejado fuera a Cuauhtemoc Rodríguez, por esos años visto como uno de los “prohombres” del beisbol de verano, bastión de los años de multipropiedad y del manoseo en la venta de plazas, entre otras linduras de la época. Una elección que bien reflejó que en todos lados hay niveles.

Telón.- Por terminar la primera vuelta del calendario 2019 de la Liga Mexicana de Beisbol, temporada Comando, en la que la gran protagonista ha sido la pelota Franklin y las mentiras urdidas en torno ella. En los standings, de no ser por Leones y Tigres, cero sorpresas, escenario que dudamos vaya a modificarse de aquí al final de la segunda mitad si es que la humedad y los otros factores que supone la oficina encargada del negocio no meten mano. De las nuevas directivas, si acaso Puebla tenga algo para mandar a casa porque del resto, incluyendo el equipo del “preciso”, ni velas para un cumpleaños.