Opinión

El juego de los héroes de la Franklin

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

Anuncio.- En el horno el boato y la estridencia que se ha anunciado ya “se presentó en sociedad”, dirían algunos, el llamado Juego de Estrellas de la Liga Mexicana de Beisbol que para efectos prácticos, y mero uso personal, este año debería denominarse el Juego de los héroes de la Franklin. Pesa tal vez en lo anterior, como prejuicio, el hecho de que consta en actas de que al menos a nosotros no nos gusta y mucho menos atraen este tipo de juegos. Sean de la liga que sean, bajo el formato que sea, no terminan de convencernos. La presunta lista de actividades, del 14 al 16 de junio, todas a realizarse en la Ciudad de México, parecería que tiene muchos corolarios menos el juego en sí mismo. El duelo será entre los equipos de la zona norte y sur, y si de elegir se trata diremos que lo mejor de los tres días será el que se rendirá homenaje a Francisco Campos y Humberto “Lobito” Saiz. Fuera de eso, poco para elegir. En lo que es el relleno de la estridencia anunciada, lo extraño que nos luce que no vaya a realizarse un Home Run Derby, ahora que las cosas se ponen a modo con la pelota Franklin que es la gran protagonista de la temporada y que en el estadio Alfredo Harp sería un tiro viéndola llegar a la estratósfera. A cambio, un Home Run Derby que regalará pelotas a los vecinos a dos cuadras a la redonda mientras que no sabemos si eso que llaman Dobleplay Derby logre convocar a los fieles del juego y menos a los neófitos que se acerquen al ruido. Centrado esto en el duelo a realizarse, en lo realmente importante, el mejor deseo que al menos ese día no sea la ratificación de que la Franklin es la gran protagonista de la campaña, que no resulta un encuentro marcado por la pirotecnia y que surja el gato en lugar de la liebre.

Hechos.- Lo anterior no lo decimos al aire, está como antecedente el pasado miércoles en el cual en los ocho juegos realizados se anotaron 125 carreras en una especie de maratón que no puede calificarse como emocionante. De aquí devienen otros temas, como lo sería, mera referencia, el hecho de que el pitcheo de la liga siegue siendo masacrado impunemente, que a la vez que el espectáculo está siendo maltratado, se está exponiendo los lanzadores en forma muy peligrosa. Sea esto dicho con reportes en mano. Reportes elaborados por los propios clubes de LMB hablan que las velocidades de salida de muchos batazos andan sobre el promedio de las millas, con algunos alcanzando 114-120 mph. Sobre las rayas o por los huevos del infield no hay problema, pero, ¿sobre la humanidad del pitcher? Las señales de alarma hacen surgir las eventuales medidas ante el apabullante dominio de la ofensiva, algunas aprovechando el régimen de simulación que mantiene la LMB en materia de dopaje.

Chochos.- Y es que surgen versiones que parecen son en broma acerca de si ante el atropellamiento del pitcheo algunos pitchers no debieran acudir a la nada ortodoxa práctica de la ingesta de sustancias prohibidas. Esto dicho como si fuera el último recurso ante lo que viene siendo las feas exhibidas de todos los días. A la broma se suman, como eventuales aliados, algunos factores que actuarían en su favor, empezando por el lamentable régimen de simulación que la LMB ha adoptado desde hace dos años en materia de supuesta política antidopaje. En 2018, se recordará, con la medida de que todo supuesto positivo en los exámenes se limpiaría bajo el simple expediente de que cada pelotero involucrado pagara 5 mil dólares (facturados a su club) y como si nada hubiera pasado. Más cuidadosos este año, redujeron su cuaderno de cargos a establecer que solamente 10 sustancias serían las prohibidas, dando así manga ancha a varios productos estimulantes, varios de los cuales ya ni siquiera se necesitan enmascarar. Así que, broma de por medio, para los pitchers se abrió una puerta que luce más fácil incluso que el uso de sustancias que se untan a la pelota.