Opinión

Hoy a campeonar, mañana será otra cosa

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

¿TRANSICIÓN?- Fin de semana en el que se armó un buen debate, luego de que en el grupo de amigos se comentó el róster de los Acereros del Norte para este 2021. Comentarios de entusiasmo y de admiración, con adjetivos algunos grandilocuentes, aún y que se reconociera, muy por debajo, la notable ausencia de mexicanos nativos en esa lista.

En donde se puso ardua la polémica fue a la hora que se hizo el comentario/pregunta: de acuerdo, la directiva armó un equipo que buscará este año el campeonato, refrendar lo del 2019, pero ¿y el año que viene en qué basará dicho róster? ¿En dónde queda la base de seguimiento del equipo? La pregunta no tiene desperdicio, por más que lo primero sirva al calor que lo que el aficionado demanda. Sí, un róster aparentemente muy sólido armado en torno a jugadores de doble nacionalidad, extranjeros de renombre y mexicanos naturalizados al cuarto para las doce gracias a la laxitud de algunas oficinas del registro civil.

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Róster en el cual desde el cuerpo técnico impone, que supone pocas fallas y que, además, hace presuponer que aportará mucho al espectáculo. En todo muy de acuerdo, pero la pregunta permanece: ¿y para el 2022, 2023, qué? ¿Qué le queda a los Acereros para garantizar lo mismo, para retener en sus seguidores ese mismo dejo de admiración? Porque suponer que van a retener esa misma plantilla por, digamos, tres años, es aventurarse mucho. Lo ideal sería contar con una base nacional lo suficientemente joven como para ir pensando en gradualismo y permanencia. Pero tal parece que la idea es campeonar hoy, que mañana será otra cosa.

ÉMULO.- Lo expresado anteriormente no es ninguna novedad o revelación nunca antes dicha. Véase en Grandes Ligas clubes que le han apostado a un plan concebido para madurar al tiempo, clubes que han trabajado duramente en sus granjas para ir moldeando a sus probables titulares del futuro, irlos cuajando a instancias de sufrir antes tres o cuatro campañas perdedoras, incluso desastrosas.

O es eso o dejar que el plantel se les haga muy veterano y acudir a la cartera para tratar de tapar huecos que van surgiendo. No por nada existen las sucursales de cada equipo y las Ligas Menores. En México, desafortunadamente, las ligas pomposamente llamadas “de desarrollo” prácticamente no existen, no se ha tenido la visión y voluntad por revivir aquellas grandes experiencias que fueron la Liga Central, del Bajío o la Tabasqueña.

¿Acaso no de ahí surgieron gran cantidad de estelares de la pelota en épocas pasadas?

Y es que al final mejor optaron por el “gigantismo”, por hacer más grande la “pista” principal del espectáculo y dejar de lado lo que aportaban las “pistas” menores. Esas que en su momento vieron nacer a estrellas de la talla de Héctor Espino, Aurelio Rodríguez, Charolito Orta, Nelson Barrera y decenas más. Pareciera que finalmente se casaron con el modelo de negocios más a modo, no el ideal, sino el convenientemente útil.

¡AHÍ VIENEN!- Estuvieron preocupados los seguidores de los Yankees luego del pobre arranque de su equipo en las primeras semanas, las cosas nada más no se les daban. Pero, cosas de jugar un rol de juegos amplio, los favoritos para llevarse este año la división Este de la Americana ya juegan pelota de .500 y ya están de plan de tener cuidado con ellos. Eso de juzgar por las vísperas tiene sus bemoles, ahí están dos que tres casos para comentar, al estilo de ver a los Reales de líderes en la Central de la Americana, a los Nationals arriba en la Este de la Nacional y a los Medias Rojas en la Este de la Americana. Sorpresivo, de alguna forma sí, pero hay que pensar en si el fuelle les servirá para llegar a septiembre en esa misma forma. No queda sino celebrar ahorita, mientras dure. Ya mañana puede ser otro boleto.
 

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