Opinión

La pandemia no afecta a la pasión

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

SEMIFINALES.- Corren las semifinales de la LAMP, y la nota grande ha sido que seis jugadores de los Naranjeros de Hermosillo dieron positivo al COVID-19, la gran amenaza que ha rondado al circuito invernal a lo largo de la campaña. Sin embargo, podemos decir que la pandemia no ha domado a la gran pasión por el beisbol.

Son cuatro plazas, por decir lo menos, en las que se vive con intensidad estos juegos previos a la gran final; interés grande que se extiende a gran parte de México luego de que, a querer o no, el tema Serie del Caribe sube de tono. Están en la lista de espera del fiel seguidor de la pelota. Ahí radica gran parte del factor de éxito, por más que se cuestione la serie latino de este año, a celebrarse en Mazatlán.

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Y es que, muy seguramente, en Mazatlán veremos en acción a un buen número de peloteros extranjeros que estarán en verano, si se hace la campaña, en la LMB. De ahí saldrá un buen pelotón de refuerzos para los 18 (muchos) equipos que integran la liga veraniega. Raro es por eso el desinterés que se palpa en la comunicación de la liga por dar seguimiento a lo que sucede en estas semifinales, ese silencio que está por cumplir un año y que dudamos sea de ayuda para reactivar el interés, por avivar la nostalgia. La unidad de medida ahí está, subirse a esa ola no quita nada y ofrece más chances que ese “mute”, que luce como desdeño que nada aporta.

Que la LMB vea lo que sucede en los grupos de aficionados que existen en casi todos los clubes, lo que se comenta y vea que podría lograr más hablando que ignorando.

Pero cada quien y sus ideas.

SITUACIÓN.- Se redacta la presente entrega con el escenario de las series semifinales LAMP con ventaja de 2-1 de Naranjeros y Tomateros, situación que llega a la fecha “gozne” que resulta siempre el cuarto juego. Para los que están en desventaja, Sultanes y Yaquis, o es empatar la serie o ponerse en una desventaja, que casi siempre resulta improbable remontar.

Sultanes jugando en casa y con el aparente handicap de que el rival presuntamente está mermado por las bajas causadas por la pandemia, lo que en primera instancia es que en caso de empatar la serie, ya no verían en frente al mejor pitcher del cuadro sonorense, Juan Pablo Oramas, hecho que no deja de ser poca cosa.

El cuadro regio da la pelea vestido de “caballo negro”, y por más que se le minimicen los méritos, es dable concebirlo como un digno semifinalista y un poco más, con las hechuras para aspirar a llegar a luchar por el campeonato.

CERRADO.- La serie Yaquis-Tomateros confirma lo que decíamos hace poco en este espacio: la postemporada revela la realidad y hace que el pasado inmediato semeje una especie de espejismo.

Que Culiacán esté en ventaja de 2 a 1 deja ver que el bullpen de los Yaquis no ha estado tan bien y que el pitcheo abridor de los Tomateros no ha estado tan a la
altura como estuvo en el rol regular.

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