Opinión

Nelson y el récord de jonrones

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

MEMORIAS.– Recién se conmemoró el aniversario número 20 de la fecha en que Nelson Barrera, el último gran ídolo del beisbol mexicano, rompiera el récord histórico de Héctor Espino al conectar su jonrón número 455 de por vida, marca de la LMB. Meses después de lograrlo, Nelson nos diría “a lo mejor alguna vez lo soñé pero ya lo logré. Eso nadie me lo quita”. Mencionar a Nelson es tal vez situarse en otro beisbol, en circunstancias muy diferentes. Vamos, casi en otro universo.

Pelotero surgido del barrio, que tomó prestados los spikes de su tío para poder jugar, que se hizo grande atravesando grandes vicisitudes de vida, que complicó en serio su carrera con líos personales, con adicciones, que no todo en su carrera fue enteramente limpio, pero en aquellos ayeres la justicia deportiva estaba en pañales.

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La evocación lo coloca como el máximo jonronero en la pelota de verano ni quien rebata arguyendo que el campechano era muy dado a utilizar bates rellenos de corcho o que en buena parte de la recta final de su carrera, su ánimo era impulsado por sustancias que hoy darían muy positivo al doping. Héroe de claroscuros, como todos, Nelson fue ángel y demonio, odiado por muchos, adorado por muchos otros.

Lo suyo era enfrentar la polémica, estar en el ojo del huracán. Pero por méritos propios se hizo personaje inolvidable de este deporte. Recordarlo, recordar sus logros y proezas es recordar años buenos, de lo rescatable de una época en la que hay muchas nubes y en donde no todos dejaron algo como para ser recordados como los buenos de la película.

CUERDA.- Muy poca paciencia le tuvieron a Homar Rojas en Monterrey, apenas diez juegos de los regios para que los directivos decidieran cortarlo como su mánager. Cierto es que los Sultanes tuvieron un comienzo nada grato, con dos triunfos a cambio de ocho derrotas, algo grave en un rol de apenas 66 juegos. ¿Pecaron de desespero los que dirigen al club regiomontano? Puede aplicarse por enésima vez eso de que es más fácil cortar a uno que a 25, que el mánager llega con las maletas listas porque nada es seguro, pero en este caso, deja a pensar si es que a Homar le quedó grande un buen róster o si el róster se le hizo chico. Ya el club anunció que Sergio Omar Gastélum tomará las riendas del equipo, que toma la estafeta y lo que desde lejos se ve como el gran reto de hacer reaccionar a una escuadra que está considerada como una de las potencias de la zona norte, en donde por ahora no es colero gracias a unos Generales de Durango que parece que no van a ningún lado.

Todo en una LMB en donde para hablar de competitividad por ahora, hay que la mitad de equipos juegan para 500 y la otra mitad por debajo de la cifra.

POLÉMICA.- Como si fuera asunto de broma o apunte de buen humor, se deja correr la versión, alentada por el propio pelotero, de que Adrián González pudiera competir para Novato del Año en la LMB. Tal y como se oye, no hay que sepamos ningún obstáculo en los estatutos que lo hagan imposible y por lo pronto, sus cifras no son nada malas: .381. par de jonrones y 11 producidas en los 10 juegos en que ha participado.

¿Habría que tomarlo en cuenta?

El tema da para mucho que comentar, ya que de fondo está analizar las razones del otorgamiento de dicho trofeo, el que se trate, en esencia, de premiar a la nueva hornada de jugadores y no a los ya hechos. Tal vez sea que este tema se coloque de manera muy adelantada, pero vale la pena.

La liga se debe pronunciar desde ya y luego no llamarse sorprendida por las diversas corrientes de opinión que surjan, sobre todo de ese conspicuo mundo de comunicadores que presionando, buscan imponer. Y es que bajo el prurito de que “todos somos la liga”, se llegan a esconder intenciones que no siempre resultan las más decentes. 

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