Opinión

Nuestros años con los Saraperos

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

MEMORIAS.- Se recibe con mucho gusto que este año se celebren los primeros 50 años de la fundación del Club Saraperos de Saltillo, organización que ha sabido trazar una relevante trayectoria en este medio siglo de permanencia en la Liga Mexicana de Beisbol. La ocasión sirve para recordarnos a nosotros mismos que en lo personal, afortunadamente, logramos ser parte de esa historia algunas temporadas, luego de que en 1999 asumimos la dirección de comunicación del club, justo a la llegada de la familia Ley a Saltillo. Fue de alguna manera un arribo incidental luego de que la intención primaria fue que don Juan Manuel Ley buscó hacerse de los Rieleros de Aguascalientes, cuyo entonces ¿propietario? Óscar Lomelí prometió el sí y más tarde dio dos pasos atrás a “sugerencia” de algunos de sus colegas bajo el prurito de “no hay que dejar entrar al Chino”. Afortunadamente, don Javier Cabello Siller, el caballeroso empresario saltillense ofreció su mejor disposición, tomó una decisión que para él fue dolorosa (según confesó) y así fue cómo se distó la compra-venta. Es imposible no traer a valor presente la expectación que generó en su momento la llegada de la nueva directiva y cómo es que se fueron trazando los planes para lo que se quiso desde un principio que fuera una nueva y mejor época para el equipo. Y de esas decisiones, el punto de partida que resultó clave: modernizar y embellecer el parque Francisco I. Madero. A partir de ese momento llegaron para los Saraperos muy buenos y recordables momentos.

OFICINA.- Seguramente que bien se acuerdan de esos no tan remotos ayeres gente como Ray Padilla y Eduardo “Guayo” Valenzuela, a quienes se encomendó la urgente tarea de levantar un roster que acompañara los esfuerzos que se hacían desde la oficina para convocar al aficionado al remozado estadio. Nos tocó difundir las noticias de un equipo que de inmediato hizo ruido, armado con lo que se heredó y reforzado con los que llegaron, peloteros como Francisco Arias, Luis Ignacio Ayala, Steve Bourgeois, Marshall Boze, Juan Cázares, Rosario Cázares, Refugio “Cuco” Cervantes, Carlos Domínguez, Miguel Duarte, Martín Enríquez, el cubano Osvaldo Fernández, el boricua Fernando Figueroa, el siempre letal Ty Gainey, Otis Green, el ya fallecido Martín Hernández, Eduardo y el Houston Jiménez, el Pichi Luis Carlos Martínez, Linc Mikkelsen, Leo Moreno, José de Jesús Muñoz, Noé Muñoz, Roberto Osuna, Rosario “Chayín” Rodríguez, Marco Antonio Romero, Willie Romero y Kerry Woodson. Además, conocer y convivir con uno de los grandes del micrófono de nuestros tiempos, don Jorge Vílchez Martínez, quien con su voz supo proyectar a la grandeza a la franela a la que tanto dedicó. Lo primero que se pudo constatar fue el apego de la afición hacia el equipo, la intensidad con la que viven cada juego y el enorme respeto hacia la tradición e historia de la franquicia. Inolvidable el cómo encaraban en aquel entonces el mote de “ya merito” que pesaba sobre los Saraperos.

TESTIGOS.- De lo vivido en 1999 a unos años después, compartimos mucho con Priscilla Mungarro y Norberto Corona (antiguos jefes de prensa) y con los reporteros de la fuente que estaban vigentes, como Jorge Thamer, Melissa Linares, Raúl Rocha (Palabra), José Luis Dávila y Marcela (Vanguardia), Juan Castillo Borja, el profesor José Félix Martínez, Raúl Chávez y el inolvidable y apasionado José “Pepe” Marroquín. Muchas jornadas de lujo en el Madero, noches de gran ambiente y pasión beisbolera, resurgió la “pasión verde” con fuerza, recobró su condición de “asunto de la comunidad” y así, unidos por esa pasión, llega el 50 aniversario de los Saraperos. ¡Felicidades! Que lleguen más éxitos y gracias por los recuerdos.

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