Opinión

Un plan prendido de alfileres

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

PLAN.- Los directivos de la Liga Mexicana de Beisbol se decidieron por fin a dar un paso en firme para dar luces sobre su temporada 2020 y dieron a conocer su intentona (que sería la última) para tener actividad este año. Son buenas noticias, se anticipa, que se reciben con un dejo de entusiasmo. Más allá de los detalles (rol de 48 juegos, inicio el 7 de agosto, conclusión en noviembre) este proyecto de la LMB queda sujeto a algunas eventualidades que son las que pudieran hacer factibles los planes enunciados.

Sobresale la condicionante que sujetos a lo que establezcan las autoridades de Salud federal, el eventual torneo solo se podría desarrollar con gente en las tribunas, esto es, el plan no está abierto a la condicionante de que los juegos se celebren a puertas cerradas. El plan presentado no menciona algún límite permisible sobre el tema, esto es, si es que pudieran seguir adelante bajo la condicionante de que los estadios solo se ocupen hasta en un determinado porcentaje de ocupación (¿30, 40 por ciento?). Otro aspecto que incide es que las autoridades estatales den el visto bueno, algo que se será vital luego de que serán las autoridades estatales serán las que determinen en última instancia las condiciones de “normalidad” luego de los meses tan complicados que han sido estos de la pandemia. ¿Acaso seguirían adelante si es que, digamos, dos de las 16 plazas no fueran autorizadas a tener actos masivos?

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CONDICIONANTES.- El plan de la LMB presentado corre en paralelo en lo que han decidido en otros países, fijando condiciones por cuanto al respecto de las necesarias medidas sanitarias a tomar, condiciones que resultan esenciales. En ese aspecto cabría preguntar si es que este proyecto contempla reacciones (y acciones) en el caso de que, por ejemplo, se presentara un caso de contagio en alguno de los equipos, ¿qué procedería entonces? La consideración esencial estriba en que para la fecha de inicio que se propone, 7 de agosto, es que las 16 plazas estarían ya disponibles para presentar el espectáculo, que sean debidamente autorizadas por los gobiernos federal y estatales) para tener actividad. Esto sí es para tenerse en cuenta. La fecha de inicio, hoy a menos de tres meses de distancia, suena lógica y poniendo a buen resguardo lo que está ocurriendo en estos días de máximo contagio. Los entrenamientos de los peloteros se darían en el mes de julio, esperando que para esas fechas ya se estén en pleno descenso la curva del contagio. Al tenor de las anteriores consideraciones, el plan de la LMB ofrece otras aristas para el análisis, tales como la situación económica de la población, si las condiciones del mercado laboral estará ya normalizado y si con esto, el aficionado se sentirá con toda la libertad y seguridad de retratarse en las taquillas.

LAMENTABLE.- Vaya noticia la que salió de Estados Unidos, referente al despido de cientos de peloteros de Ligas Menores que viene a complicar aún más la posible perspectiva de un eventual regreso de la actividad en las Mayores. Este despido representa fielmente eso de que el hilo se revienta por lo más delgado. La medida impacta desde el jugador en cruzada por lograr un ascenso hasta a los peloteros de incipiente incursión al profesionalismo. El impacto económico es fuerte tanto como lo es con el eventual futuro de la pelota de Grandes Ligas. Podría decirse que el despido masivo es producto del COVID-19 pero más allá, es también en mucho resultado de la falta de acuerdos que priva entre las Mayores y el sindicato. 

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