Opinión

“Prohibido lamentarse”

LA VOZ DEL PAPA

Por  José Martínez Colín

Para saber. Hace unas semanas hubo un trágico tiroteo en una tienda de la ciudad El Paso, Texas (Estados Unidos). Se ha conocido el acto heroico de dos mujeres: una madre y su hija. Una de las víctimas fue la señora llamada Jordan Anchondo. Ahora se ha sabido que esta mujer dio su vida por su hijo pequeño de dos meses, pues cuando comenzó el tiroteo, salvó a su bebé al usar su cuerpo como escudo humano. Su bebé no recibió ningún daño. El papa Francisco expresó su pesar y oró por las víctimas “estoy espiritualmente cerca de las víctimas de los episodios de violencia, los invito a unirse a mi oración por aquellos que han perdido la vida, por los heridos y sus familias”. 

Para pensar. Además del acto heroico de la señora Jordan al dar su vida, la madre, hizo también un acto heroico de distinta índole. Después de enterarse del terrible suceso en que perdió la vida su hija, perdonó al asesino: “y como Jesús, que dijo que deberíamos perdonar a los que nos hacen mal, de corazón realmente lo perdono”. Tanto dar la vida, como perdonar al agresor, son actos de amor heroico. Nada fácil, pero nos enseñan que es posible responder al mal con amor. Por su fe, saben, como dice el Papa, que “la vida es un camino hacia la eternidad. No olvidemos nunca que no tenemos aquí la ciudad definitiva, sino que vamos a la búsqueda de la futura”. 

Para vivir. El papa Francisco acaba de recordar la importancia de estar vigilantes, para cuando llegue el encuentro definitivo con el Señor y, de esta manera, cada instante se vuelve precioso, al vivir haciendo el bien sobre la tierra, pero con el corazón en el cielo. Podemos afirmar que la familia Jordan, en medio de esa violencia, ha sabido iluminar con la luz de la fe.