Opinión

Ser portadores de alegría

LA VOZ DEL PAPA

Por  José Martínez Colín

Para saber. ¿Cuántas estrellas hay en el universo? Algunos astrofísicos han dado una cifra aproximada: diez mil millones de billones. Y para darnos una idea, dicen que hay más estrellas que granos de arena en todas las playas del mundo. El Salmo 8 lo manifiesta: “Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la Luna y las estrellas que fijaste tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes?”. Aunque el hombre es una criatura fragilísima, al contemplar la grandeza y belleza de la creación, se suscita en su corazón ponerse en relación con el creador. De ahí le viene la grandeza al hombre, de su relación con Dios, de ser hijos de Dios.

Para pensar. La oración nos abre la puerta a la esperanza. Relata la autora de novelas de misterio, Agatha Christie, una lección en su infancia que nunca olvidó. Su maestra de aritmética, a mitad de la clase, les habló de la vida y la religión. Les dijo que cada una pasaría por un periodo de sufrimiento que habría que saber afrontar para ser auténticas cristianas. Hay que aceptar la vida que Cristo vivió: con sus alegrías, pero también sus sufrimientos como su soledad y sufrimiento en el huerto Getsemaní. Es cuando hay que aferrarse a la esperanza de que no es el fin: “Si no sufrís, no conoceréis el sentido de la vida cristiana”. Luego continuó con su clase, pero esas palabras “se grabaron en mí más que cualquier sermón, y años más tarde, al recordarlas, me volvieron a la esperanza cuando la desesperación me tenía entre sus garras”.

Para vivir. La oración nos confirma que la esperanza es más fuerte que el desánimo y el amor más fuerte que la muerte. La vida es un regalo de Dios y es demasiado corta para consumirla en la tristeza. 

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