Opinión

“Ser transigente o intransigente”

LA VOZ DEL PAPA

Por  José Martínez Colín

Para saber. Se cuenta que durante una noche el vigía de un barco le dio aviso a su comandante de que se acercaban peligrosamente a una luz. El almirante giró instrucciones para que ordenaran a esa nave que modificaran su rumbo, pero les contestaron: “Nos dicen que seamos nosotros los que cambiemos el rumbo”. El almirante enfurecido mandó que les dijeran que se los ordenaba ¡el almirante Sir Percy Williams! Les respondieron: “No importa. Quien habla es el marinero Tom Smith y han de cambiar el rumbo”. El almirante muy enojado mandó decir que su barco era de 45 mil toneladas, que se apartaran. El almirante cedió cambiar el rumbo. Muchas veces una intransigencia lleva a descartar a quienes piensan distinto. Su encuentro con Cristo le dio una nueva mirada hacia Dios, hacia sí mismo y hacia los demás, y los enemigos se convirtieron en hermanos en Cristo. Saulo llega a ser San Pablo.

Para pensar. Las personas son como piezas de un ajedrez, su poder radica en su flexibilidad: el Peón es la pieza más débil porque solo puede moverse de uno a uno, sin poder rectificar. El Caballo, el Alfil y la Torre pueden más porque son más flexibles, pero la Reina es la más poderosa por tener máxima flexibilidad. Pensemos si somos rígidos e inflexibles con quien piensa distinto de nosotros, pues estaríamos dificultando la convivencia.

Para vivir. San Pablo enseña “que no debemos luchar contra las personas, sino contra el mal que inspira sus acciones”. San Josemaría invitaba a ser comprensivos con los demás, pero intransigentes para defender la verdad, a la cual llamaba “santa intransigencia”.