Opinión

Un regalo extraordinario: valorar cada vida

LA VOZ DEL PAPA

Por  José Martínez Colín

Para saber. El pasado 25 de marzo se celebró la solemnidad de la anunciación del señor, recordando cuando la virgen María concibió, por obra del Espíritu Santo, y así el hijo de Dios se hizo hombre. Además, en esa fecha se cumplieron 25 años en que san Juan Pablo II promulgó la encíclica El evangelio de la vida, Evangelium vitae, sobre el valor y la inviolabilidad de toda vida humana. Por ello el papa Francisco reflexionó sobre una verdad siempre actual: cada vida humana es única e irrepetible. De aquí la necesidad de anunciarlo siempre, con la valentía de la palabra y el coraje de las acciones. Es un deber transmitirlo a las generaciones futuras.

Para pensar. El valor de un regalo se puede medir según tres parámetros: Uno, lo que vale el regalo. Segundo, la utilidad que aporta. Y tercero, el motivo que impulsó a la persona a regalar; cuando es por amor se aprecia más. Aplicándolo a la vida vemos: primero, que una vida vale muchísimo, es irremplazable. Segundo, sin la vida nada tenemos ni somos. Tercero, nos fue dada por el inmenso amor de Dios.

Para vivir Lamentablemente los ataques contra la dignidad y la vida de las personas continúan, incluso algunas legislaciones no la protegen. De ahí la urgencia a defender cualquier vida: un niño recién concebido, un pobre marginado, un anciano, un enfermo solo, alguien que ha perdido el trabajo. Un testimonio del aprecio por la vida lo dan esas personas entregadas a servirlos.                El papa Francisco pronunció el llamamiento que hizo Juan Pablo II: “¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a cada vida, a toda vida humana! (articulosdog@gmail.com). 

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