Opinión

¿Doy de mi tiempo?

LA VOZ DEL PAPA

Por  José Martínez Colín

Para saber. Había un pediatra eminente que tenía un remedio para los niños que habían nacido débiles y no aumentaban de peso. En el hospital escribía a la enfermera la receta: “Este niño debe ser ‘querido’ cada tres horas”. Y daba resultado. No solo los recién nacidos necesitan ser queridos. En su Encíclica, Fratelli Tutti, el papa Francisco reflexiona la parábola del “Buen Samaritano”: donde a un individuo lo dejan medio muerto y tirado en el camino unos ladrones. Pasan un sacerdote y un levita, pero no se detienen para ayudarle. Es un samaritano quien tiene compasión de él y lo socorre. Señala el Papa que aunque hemos crecido en muchos aspectos, aún somos analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles. Nos acostumbramos a pasar de lado.

Para pensar. Hay un acertijo que pone el escritor Michael Ende en su célebre libro Momo: Tres hermanos viven en una casa. El primero no está, ha de venir. El segundo no está tampoco: ya se fue. Solo el tercero está y sin él no existirían los otros. ¿Qué es? La respuesta: el tiempo. Es un libro que vale la pena leerlo, pues tiene enseñanzas valiosas. El personaje principal es una niña llamada Momo que tiene la cualidad de “saber escuchar como nadie”, de tal forma que a los indecisos los hacía seguros; a los tímidos, libres y valerosos; a los agobiados, confiados y alegres…”.

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Para vivir. Esta parábola nos enseña cómo comportarnos ante el dolor. Quienes pasaron de largo eran personas importantes en la sociedad, pero les faltaba amor en el corazón. No fueron capaces de darle unos minutos para atenderlo.

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