Opinión

El éxito está antes del trabajo únicamente en el diccionario

SOCIEDAD Y DERECHO

Por  Juan Bautista Lizárraga Motta

El legendario entrenador de futbol americano Vince Lombardi, considerado como uno de los mejores de la historia y figura representativa del espíritu ganador, solía decir que "en el diccionario es el único lugar en el que el éxito viene antes que el trabajo".

Para él, trabajar duro era el pago que se debía dar por el éxito. Afirmaba además que, cualquier persona podía lograr sus sueños y objetivos, siempre y cuando estuviera dispuesto a pagar el precio.

A lo que se refería Lombardi era a que no existen atajos para llegar a nuestras metas, más bien, estas son consecuencias del trabajo intenso, enfocado y constante.

El ejercicio de la abogacía, y con ello me refiero a la postulancia que hace el profesional del derecho al patrocinar a alguna de las partes que intervienen en litigios o juicios, puede tener resultados muy lucrativos y de manera aparentemente repentina. De modo tal que la situación económica de un abogado puede mejorar significativamente de un día a otro al ganar un buen asunto que le genere millones en honorarios. Por esta razón, se vuelve muy tentador alcanzar ese resultado en el menor tiempo posible.

Es ahí precisamente en donde se pone a prueba el temple del carácter y el contrapeso de los valores de cada abogado.

Se puede alcanzar el resultado exitoso deseado de muchas maneras, sin duda, el camino más rápido y que nos requiere menos esfuerzo siempre será más tentador al opuesto, pero generalmente no es el mejor. Por lo regular, trae consigo consecuencias negativas y tan devastadoras que, en ocasiones, a más de un abogado le han costado la libertad, de ellos o de sus clientes, y hasta la vida.

No quiero decir con ello que la única victoria valiosa es aquella que nos cuesta sangre, sudor y lágrimas, pues parte de una buena administración de los asuntos que están bajo el patrocinio de cada abogado es la de optimizar su labor, para con ello obtener el mejor resultado, en el menor tiempo y con el menor esfuerzo (ejes rectores de la “eficiencia”). Pero incluso para lograr esto se requiere de mucho trabajo previo, tal como la creación de procesos, sistemas, métodos, conformación de equipos de trabajo, capacitación de personal, implementación de tecnologías de la información, entre muchas otras.

A lo que me refiero es que, el único trabajo valioso por el cual merece la pena obtener el resultado deseado es aquel que se finca en la ética, la honestidad y el compromiso; ello siempre será dignificante, tanto para la persona que lo realiza como para sus clientes y, por ende, para la sociedad en general.

Los abogados, al ser profesionales del derecho, guardianes de la legalidad y el orden, debemos poner el ejemplo y hacer una diferencia real, objetiva y concreta, haciendo un trabajo del que nos sintamos orgullosos, y que se refleje en una mayor permanencia del Estado de derecho y una mejoría sustancial en beneficio de los usuarios de nuestros servicios, así como de nuestra comunidad y nuestro país, haciéndolo así, el resultado exitoso está asegurado.

Como siempre, un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad. ¡Hasta la próxima!

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