Opinión

Elección de cónyuge, máxima expresión de la libertad del ser humano

SOCIEDAD Y DERECHO

Por  Juan Bautista Lizárraga Motta

Decoración en la boda de Alexandra Heredia(Foto: El Debate / Cristina Félix)

Decoración en la boda de Alexandra Heredia | Foto: El Debate / Cristina Félix

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza el derecho de toda persona a escoger el cónyuge (esposo o esposa) que desee, sin ninguna restricción, llegando tal libertad a ni siquiera limitarse al género de esta.

Lo anterior, sin que el Estado o alguna ley pueda obligar a que el consorte tenga que ser de un sexo diverso, de manera tal, que una mujer puede elegir casarse con otra mujer, e igual en tratándose de dos hombres.

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Este derecho, previsto como esencial y fundamental para el ser humano, radica en la posibilidad de que cualquier individuo, sin coacción ni controles injustificados, pueda ser como quiera ser. Ser feliz de acuerdo a sus propios términos.

De tal manera que con ello se protege la realización de un determinado proyecto de vida que el ser humano, como ente autónomo, planea para sí mismo; protegiendo así la manera y el modo en que la persona logrará sus metas y objetivos que, para ella, son o pueden ser relevantes.

Sostener lo contrario sería inconstitucional, pues ninguna ley o autoridad puede imponer a persona alguna un modelo de pareja o de cónyuge, estableciendo restricciones innecesarias para su libre elección; ya que se trata de una decisión personalísima que atañe únicamente al individuo, quien será el que, atendiendo a su proyecto de vida, a la manera y el modo en que ha determinado lograr este, decida las características que su consorte debe tener.

En la toma de decisión para la elección de cónyuge hay muchos elementos que únicamente pueden ser valorados y calificados por cada individuo, quien goza de autonomía propia que le indica las virtudes y características con las que debe contar una persona para tomar la trascendente decisión de contraer matrimonio, respecto de la cual, de ninguna manera puede el Estado tener intervención, ya que, de hacerlo, estaría imponiendo un estándar de pareja que violaría la individualidad de las personas y su derecho a que sean estas quienes elijan de manera libre y autónoma su proyecto de vida, así como la persona con la que lo lograrán.

Por estos motivos, la elección de cónyuge es una decisión que goza de protección constitucional y, por tanto, debe ser promovida, protegida, respetada y garantizada por todas las autoridades mexicanas, de conformidad al artículo 1.º de nuestra máxima ley.

Como siempre, un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad. ¡Hasta la próxima!

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