Opinión

La justicia de la combi

SOCIEDAD Y DERECHO

Por  Juan Bautista Lizárraga Motta

Aspectos del hecho ocurrido en la combi.(Foto: Captura de video)

Aspectos del hecho ocurrido en la combi. | Foto: Captura de video

Ha circulado en redes sociales el video en el que pasajeros de un transporte colectivo (combi) del centro del país frustraron un asalto, sometiendo y golpeando al presunto ladrón.

El video ha causado gran revuelo ante la sociedad, considerando a los pasajeros que subyugaron al ladrón, como verdaderos héroes y paladines de la justicia, pero ¿es esto correcto?

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De acuerdo al segundo párrafo del artículo 17 de la Constitución Política Federal “nadie puede hacerse justicia por su propia mano”, lo que se traduce en la obligación de acudir a los tribunales y juzgados especializados para que, por medio de estos, y mediante un proceso en donde se respeten las formalidades esenciales del procedimiento, se administre justicia.

Los pasajeros de la combi, al verse amenazados por un sujeto que pretendía despojarlos de sus pertenencias haciéndoles daño, valientemente se defendieron, en el libre ejercicio de su derecho de legítima defensa.

Las opiniones de la población están divididas, por un lado, hay quienes sostienen que los pasajeros de la combi son realmente héroes, paladines de la justicia, más asertivos incluso que los tribunales y Fiscalías.

Por el otro, los hay quienes afirman que la actuación de estas personas es totalmente contraria al derecho e ilegal.

La realidad es que la actuación de los ciudadanos que se estaban en la combi, y que neutralizaron el robo, es aprobada por un número importante de la sociedad, calificándola, incluso, como una actuación más efectiva que la realizada por las instituciones gubernamentales en materia de impartición de justicia.

Lo anterior no es sino reflejo de la percepción general de la gente de la ineficiencia que, en la realidad, tienen los órganos de impartición de justicia en nuestro país, lo cual resulta muy grave.

Esto podría ser una de las primeras manifestaciones importantes de una trascendente descomposición social, en la cual la población ha dejado de tener por completo confianza en las instituciones, lo que bien nos podría llevar a una revuelta similar a la Revolución de 1910.

En definitiva, estamos ante un panorama no visto en nuestra nación desde hace mucho tiempo, de descontento y hastío generalizado, tal y como si se tratara de una olla de presión a punto de explotar. ¿Qué pasará?

Como siempre, un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad. ¡Hasta la próxima!

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