Opinión

Inteligencia social

SOCIEDAD Y DERECHO

Por  Juan Bautista Lizárraga Motta

Inteligencia social(Foto temática Pixabay)

Inteligencia social | Foto temática Pixabay

Para el derecho, como ciencia cuyo eje medular es la regulación del comportamiento humano, es indispensable el entendimiento profundo de las emociones y pasiones que motivan a las personas a realizar sus conductas, pues sólo de esa manera puede esta normar de manera adecuada dichos comportamientos, dictando leyes y directrices congruentes con la naturaleza humana, en busca de que estas sean más justas y equitativas (objetivo y fin máximo de todo producto legislativo).

De ahí la importancia de abordar el tema de la “inteligencia social”.

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Previo a ello, debemos referirnos, en primer lugar a la “inteligencia emocional”.

De acuerdo con Daniel Goleman, considerado como uno de los principales investigadores del tema, define a la “inteligencia emocional” como un constructo psicológico que se refiere a la capacidad de los individuos para reconocer sus propias emociones y las de los demás, discriminar entre diferentes sentimientos y etiquetarlos apropiadamente para guiar el pensamiento, la conducta y administrar las emociones con el fin de adaptarse al ambiente y conseguir objetivos.

La “inteligencia social” sería, entonces, aquella parte de la inteligencia emocional que desarrolla la habilidad de los seres humanos para entender, tratar y llevarnos bien con los que nos rodean.

La inteligencia social se refiere al autoconocimiento, consciencia de propósito y motivación que nos define y la implementación de la disciplina necesaria para lograr nuestros objetivos, así como el impacto que nuestras conductas generan con respecto a los demás.

La habilidad de relacionarnos con nuestros semejantes es innata en los seres humanos. La inteligencia social es el desarrollo y perfeccionamiento de esa habilidad mediante la implementación de técnicas adecuadas para mejorar la convivencia y vida en sociedad.

En 2018, el Foro Económico Mundial (organización internacional para la cooperación publicoprivada), publicó su informe Los Trabajos del Futuro, en el que establece las habilidades clave para el 2022. Entre las 10 más demandadas, destacan las relacionadas con el pensamiento crítico, destacando la influencia social, aprendizaje, innovación, resolución de problemas, entre otras, que tienen todas que ver con la inteligencia social.

Por su parte, el informe Soft Skills for Business Success, de Deloitte, (firma privada número uno de servicios profesionales del mundo, por volumen de facturación —36 mil 800 millones de dólares en 2016—, es una de las cuatro grandes auditoras, junto a PwC, Ernest & Young y KPMG), destaca las habilidades relacionadas con la comunicación eficaz, trabajo en equipo, resolución de problemas, innovación y pensamiento crítico, las cuales, asegura, para 2030, dos de cada tres empleos serán intensivos en estas habilidades.

Señala Deloitte que esta demanda de habilidades no técnicas, relacionadas sobre todo con la inteligencia social, se debe a que los empleados con estas destrezas contribuyen a generar mejores resultados porque: 1) demuestran mayor compromiso, 2) tienen menor rotación, 3) muestran una mayor colaboración, 4) tienen un mejor enfoque en el cliente y 5) un menor riesgo.

El Work place Learning Report, de LinkedIn (red social orientada al uso empresarial, a los negocios y al empleo) señala que las habilidades de inteligencia social más demandadas en el futuro serán la creatividad, persuasión, colaboración, adaptabilidad, conexión, confianza, empatía y conciencia externa.

Indica también que el trabajo en equipo, resolución de problemas, capacidad de adaptación, comunicación eficaz, proactividad y empatía son las habilidades más valoradas en las empresas.

La inteligencia social es una habilidad que se puede mejorar y perfeccionar, para ello es imprescindible trabajar en percibir, sintonizar, conectar y comprender mejor las emociones y sentimientos de otras personas, para ello resulta muy útil ponerse en los zapatos del otro y tratarlos como nos gustaría ser tratados en las distintas situaciones que se presenten.

Como siempre, un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad.

¡Hasta la próxima!

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