Opinión

La criptomoneda china en la nueva realidad de un mundo globalizado en aislamiento

SOCIEDAD Y DERECHO

Por  Juan Bautista Lizárraga Motta

La historia de la humanidad se ha distinguido por estar en cambios constantes y permanentes, volviéndose cada vez más compleja y sofisticada. Ello se ve reflejado tanto en el modo en que interactuamos con los demás (de un pequeño grupo de nómadas cazadores desorganizados, pasamos a formar naciones y grandes ciudades con infraestructuras impresionantes), hasta en la forma en que desarrollamos nuestra actividad comercial (del trueque a la utilización del dinero). Se dice, aunque sin una fuente comprobable, que en la implementación del dinero como sustituto del trueque, tuvo mucho que ver que de esa manera resultaba más práctico y efectivo el cobro de impuestos.

De la misma forma, el dinero también ha evolucionado, desde el cacao a las piedras preciosas, de ahí a las monedas acuñadas hechas de materiales como oro y plata, hasta llegar a los billetes de papel, una forma más sofisticada en la cual su valor se mide, ya no por el material en el que está elaborado, sino por la cuantía intrínseca que representa.

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Todos los cambios que han tenido lugar en la transformación del dinero tienen su justificación y razón de ser en la propia evolución de la humanidad. Estas transformaciones van al parejo con la nuevas condiciones, realidades y necesidades de las personas, haciendo las adecuaciones necesarias para ser más prácticas y útiles.

En el actual mundo digital, en el cual prácticamente todas las personas tienen acceso a medios tecnológicos, aunado también al aislamiento social que se vive a causa de la contingencia sanitaria, el cual, si bien es provisional, sin duda, una vez que salgamos de esta, traerá cambios permanentes en la forma en que interactuamos con los demás, como una menor afluencia a lugares bulliciosos e incremento en las actividades a distancia que antes se hacían en persona, como ir al banco, comprar comida, adquirir algún artículo, etc.

Una de las cosas que nos ha enseñado el periodo de aislamiento en el que nos encontramos debido a la pandemia, es que resulta más efectiva, rápida y económica la adquisición de bienes y servicios mediante la utilización de dispositivos digitales.

Estamos ante el inicio de una nueva etapa de cambio globalizado, en la cual la humanidad dará paso a una mayor utilización de las tecnologías para llevar a cabo sus actividades cotidianas. Y como es lógico, el dinero no podía quedarse atrás, adaptándose a esta nueva realidad.

La utilización del dinero electrónico parece ser el siguiente paso lógico en la evolución de las transacciones comerciales.

La criptomoneda o Bitcoin, aún y cuando no es un concepto nuevo, hasta el momento su utilización dista mucho de ser algo habitual. Se trata de un medio digital de intercambio que utiliza criptografía digital para otorgar garantía de seguridad a las transacciones en las que se usa; se presenta como un tipo de moneda digital, sin embargo, hasta el momento existe bastante renuencia para utilizarla, principalmente por la incertidumbre que genera la falta de controles oficiales para este nuevo tipo de divisa. No obstante, parece que eso está a punto de cambiar con el lanzamiento de la nueva criptomoneda china, siendo la primera en su tipo que será avalada por el Estado y respaldada por la moneda del país.

La información que tenemos hasta ahorita indica que la criptomoneda china estará respaldada por yuanes en circulación (moneda de ese país), y por reservas de oro, prometiendo ser utilizada de la misma manera que el dinero electrónico.

Es difícil anticipar los cambios que traerá en el terreno global la puesta en circulación de la criptomoneda china, pero sin duda ese país se pone a la delantera con el desarrollo de esta tecnología y, quizá, en los próximos años, llegue a reemplazar al dólar en las transacciones internacionales, minando el poder financiero de Estados Unidos.

El “yuan digital” puede representar varias ventajas que hagan su uso más atractivo que la moneda tradicional, pues las empresas en sus operaciones podrían reducir las comisiones y requerimientos de los bancos, además de la comodidad de poder utilizarla desde un smartphone en cualquier lugar donde se encuentre, y de la seguridad que proporciona el que lo avalen, tanto la banca central china, como corporaciones trasnacionales tales como Alibaba y Tencent (equivalente chino de Google), así como el Gobierno ruso (sumado recientemente a este proyecto). Veremos qué sucede.

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad. ¡Hasta la próxima!

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