Opinión

La Peña Martín Dihigo, de fiesta en La Habana

EN LA PELOTA

Por  Juan Vené

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE). “Mis amigos de la Peña Beisbolera Martín Dihigo, de La Habana, están felices, celebrando la decisión del comisionado Rob Manfred, de elevar a la condición de Grandes Ligas las memorias de las Ligas Negras.
Manfred planificó hacer ese anuncio al inaugurarse la temporada de este 2020, ya que se cumplían cien años de la aparición de la primera Liga Negra. Pero la pandemia lo obligó a posponer el acto. 

Tienen razón los cubanos de la pelota en estar de plácemes, muy fiesteros, porque Martín ha sido el mejor pelotero parido por una madre latinoamericana. Y el médico, Ramón García, embajador de nuestra peña cubana en Estados Unidos, es el líder del momento, pregonando esa verdad.

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Las Ligas Negras fueron siete y funcionaron con buenos resultados entre 1920 y 1948. Hubieran seguido en la acción, pero ya con las puertas abiertas en las Grandes Ligas para los peloteros negros, desde 1947, no tenían por qué ni para qué existir.
Las Ligas Negras: Negro National League Primera (1920–1931); Eastern Colored League (1923–1928); American Negro League (1929); East-West League (1932), Negro Southern League (1932), Negro National League Segunda (1933–1948), Negro American League (1937–1948).

Además de Dihigo, Jackie Róbinson y Larry Doby, centenares de magníficos jugadores pasaron por estas Ligas, como Joshua Gibson, Buck Leonard, Carlos (Terremoto) Ascanio, Orestes (Minnie) Miñoso, Roy Campanella, Turkey Stearnes, Óscar Charleston, Walter (Buck) Leonard, Don Newcombe, James (Cool Papa) Bell.  
Ray (Talúa) Dandrige, Monte Irvin, Leroy (Satchel) Paige, Hilton Smith, León Day, Willie (Diablo) Wells, Williard Brown, Raymond (Jabao) Brown, Walter (Buck) Leonard, Hank (Ametralladora) Thompson y el lanzador convertido en triunfal dirigente de ese beisbol, Andrew (Rube) Foster. Ahora, los peloteros negros no trataban ni esperaban que los aceptaran en Grandes Ligas, después de 60 años de veto. Ellos luchaban por algo muy diferente: Que abrieran espacio en cada Liga Grande para un equipo de puros negros.

Los ejecutivos de las Mayores convencieron a los de las Ligas Negras de que esa idea no ayudaría a la integración racial, sino por el contrario, podía aumentar la lucha blancos-negros, puesto que se trataría de enfrentar a puros negros con puros blancos.

Y también les hicieron ver cómo en dos equipos, habría solo los negros que cupieran en esos rósters, mientras que si todos los equipos podían contratarlos serían muchos más en el máximo nivel. 

Atención. El archivo de estas columnas en Google si entras por “el deporte vuelve a unirnos”. 

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú. 

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