Opinión

Ventajas del pensamiento positivo

#TERRITORIO FELICIDAD

Por  Juanma Quelle

“El optimismo es el perfume de la vida”

Dice la conocida ley de Murphy que “si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal”. Lo que no se menciona en ningún lugar es que ese efecto también se produce, al contrario, es decir, si algo puede salir bien, es probable que lo haga. Todo dependerá de que mantengas una actitud positiva. La mejor manera de conseguirlo es conocer las ventajas de pensar en positivo. 

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Si lo bueno atrae a lo bueno, en el caso de los pensamientos no podía ser de otra manera. La explicación es bien sencilla: los pensamientos son la semilla de las acciones, si lo que siembras es negativo, ¿qué crees que recogerás? 

El pensamiento positivo consiste en creer en uno mismo y ser optimista, en convencerte de que con trabajo y esfuerzo no hay imposibles. Numerosos estudios coinciden en que hacerlo te acercará a tus objetivos. La razón es sencilla: si crees que algo es posible, trabajas para que se haga realidad; si piensas que no lo es, te rindes y te sumes en la inacción. Además, la disposición cerebral del pensamiento positivo favorece que tu mente, al recibir el mensaje de que una solución es posible, sigue trabajando en encontrar una respuesta.

Pero pensar en positivo no es una tarea sencilla. La menta humana tiene un sesgo negativo, por eso las malas noticias nos impactan más y durante más tiempo que las buenas. La mente humana está preparada para protegernos, no para hacernos felices. De hecho, tenemos entre 60 mil y 70 mil pensamientos cada día y la mayoría son negativos, repetitivos o del pasado. La biología, y la sociedad, nos predisponen a ser pesimistas. La buena noticia es que se puede adquirir el hábito para hacer justamente lo contrario. Está comprobado que el cerebro es flexible y podemos cambiar la forma en la que nuestra mente se enfrenta a las situaciones complicadas. 

Como cualquier hábito, pensar en positivo requiere esfuerzo y constancia, pero la recompensa merece la pena. Ser optimista mejora la salud, reduce los niveles de estrés y facilita la consecución de logros, lo que, en consecuencia, contribuye a hacerte más feliz. Y si tú te encuentras bien, los que están a tu alrededor se encontrarán mejor. A continuación, te dejo seis consejos para que descubras las ventajas de pensar en positivo
 
ADAPTA EL LENGUAJE
La forma en la que nos hablamos nos condiciona, más si tenemos en cuenta que la persona con la que más hablarás en tu vida eres tú mismo/a. Las palabras que utilizamos son más importantes de lo que a simple vista parece: modulan nuestro conocimiento del mundo. Cuanto más escuchas un mensaje, más cerca estarás de considerarlo cierto. Para aprender a pensar en positivo, puedes empezar reduciendo al mínimo expresiones que empiecen por condicionales (si hubiera ido, si hubiera hecho) y reemplazarlas por indicativos como (fui, voy a hacerlo o lo hice). Además, háblate a ti mismo evitando frases que lleven “no” y de forma benevolente (no te castigues por los errores, aprecia tus virtudes).

Siempre que sea posible, cambia la palabra “perdón” por la palabra “gracias”. De esta manera, en lugar de sentirte culpable por algo, reconoces el valor de otras personas en tu vida. Por ejemplo, si llegas tarde a una cita en lugar de decir “perdón por el retraso”, agradece que te hayan esperado “gracias por la espera”.

FOCALÍZATE EN EL PRESENTE
La mente humana tiene la capacidad de crear la mayor crisis imaginable y también de regalarte la mayor sensación de bienestar posible, y todo ello en el mismo minuto. Decía Mark Twain “en mi vida he pasado por cosas terribles, algunas de las cuales sí sucedieron”. El novelista tenía razón: tendemos a adelantarnos a los acontecimientos y pensar en las desgracias que están por venir, cuando muchas de ellas ni siquiera llegan a suceder. Es un tiempo mal invertido que además tiene un efecto nocivo, puesto que los pensamientos negativos debilitan emocional y físicamente. Así que olvídate de lo que aún no ha ocurrido, también de lo que ya ocurrió, y céntrate en lo que estás viviendo. La vida es ahora.
 
MUÉVETE
Los beneficios del ejercicio frecuente son incontables. Entre ellos destaca la liberación de endorfinas, unas hormonas que tienen un efecto analgésico natural y producen sensación de bienestar. Así, cuando sales a correr o entrenas una hora en el gimnasio, te sientes más contento, activo y por supuesto optimista. Otra recomendación interesante es salir a caminar, cuando estás en movimiento todo fluye con más facilidad. Sócrates creó una escuela de filosofía, sus seguidores llamados “los peripatéticos” se caracterizaban porque practicaban el pensamiento crítico y la filosofía mientras caminaban al lado de su maestro.
 
PRACTICA LA RESILIENCIA
La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a las dificultades. En lugar de repetir el típico “por qué a mí”, párate un momento a averiguar qué puedes aprender de esa situación que te resulte ventajoso. No se trata de obviar los problemas, sino de aprender a mirarlos desde una perspectiva diferente. En este mundo cada cosa, cada situación tiene su contraria, y ese principio también es válido para lo negativo. Es cierto que hay situaciones graves, tragedias que suceden y que en determinadas ocasiones tenemos que enfrentar, pero son muy pocas. La mayoría de las circunstancias de la vida cotidiana son los problemas del día a día, y resolverlos es, en la mayoría de los casos, una cuestión de actitud. 
 
EVITA LA GENTE TÓXICA
En este mundo hay dos tipos de personas, las que suman y las que restan;y, como norma general, el que no suma, resta. Las actitudes se contagian, por lo que si quieres dominar el pensamiento positivo, te recomendamos que te rodees de gente que suma, personas optimistas, alegres y con historias interesantes que contar; gente, en definitiva, que te haga sentir bien. Apartar de tu vida a las personas negativas no es egoísmo, es simple higiene mental. Hay personas en la vida que no valen lo que duelen.

HAZ LAS PACES CON EL PASADO
Una de las paradojas de la vida es que se vive hacia adelante, pero sólo se entiende hacia atrás. Vamos por la vida como remeros, avanzamos en una dirección, pero sólo tenemos visión sobre la dirección contraria, sobre o que vamos dejando atrás. Es importante resolver las cosas del pasado para que deje que condicionar nuestro futuro. De vez en cuando hay que hacer limpieza en el corazón, sacar la basura, reciclar todo aquello que un día pensamos que era importante y hoy sabemos que no es así. Resolver los temas del pasado es evitar lastre para el futuro. Mientras logras dar ese paso y para que puedas mantener un pensamiento positivo, permíteme que te haga una pequeña observación: el pasado sólo existe cuando tú piensas en él. Piénsalo.

Al final, esto del pensamiento positivo no es tanto una cuestión de si ves el vaso medio lleno o medio vacío, sino tener la seguridad de que puedes rellenarlo siempre que lo desees.

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