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Opinión

A México le conviene una mujer en la silla presidencial

CÓDIGO MORADO

Por Karla Doig Alvear

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“Las mujeres no somos víctimas. Somos agentes de cambio, somos conductoras del progresoy somos hacedoras de la paz. Lo que necesitamos es luchar por el cambio”.                                                                                                       Hillary Clinton.

A lo largo de la historia mexicana, hemos tenido 67 presidentes y ni una sola mujer; esto quiere decir que este país ha sido gobernado bajo una sola visión: la de ser hombre. Nunca se han explorado otras alternativas y esto en un país que se jacta de ser muy democrático y cuya población está compuesta en más de la mitad por mujeres, resulta sumamente irónico, por no decir preocupante y sobre todo antidemocrático. Estamos en 2021 y a mitad del camino para las elecciones presidenciales de 2024, la pandemia aún no termina del todo y la realidad en la que vivimos es completamente diferente a aquella con la que empezamos el sexenio. De acuerdo con la Universidad John Hopkins, llevamos más de 274,139 muertos y el tejido social de la población mexicana se encuentra profundamente dañado y con una deshumanización que afecta a los sectores más vulnerables y subraya todavía más las desigualdades en las que vivimos. Sin embargo, son justamente estas condiciones y estas problemáticas las que exigen y requieren de una mujer a la cabeza de este país.

¿Por qué? Porque las mujeres tienden a prestar más atención, así de simple. Según el Mapa de las Mujeres en el Poder de la Unión Interparlamentaria y las Naciones Unidas, las mujeres en puestos políticos alrededor del mundo han priorizado la atención a grupos vulnerables, el cuidado del medio ambiente, la educación, el trabajo, la igualdad de género, entre muchos temas que justamente se han visto afectados por la pandemia. Vaya, tan sólo hay que ver que el país que mejor ha sabido responder a esta situación es Nueva Zelanda,  gobernado por una mujer, la primera ministra Jacinda Ardern.

Necesitamos a una mujer que entienda los problemas sistémicos que afectan a este país, que atienda la violencia, la desigualdad, la falta de servicios públicos, que garantice los derechos humanos y promueva el cuidado real del medio ambiente. Y es justamente en este momento, en que los muertos por covid-19 siguen sin bajar y la sociedad se polariza más y más, que la necesitamos con mayor urgencia. Necesitamos que una mujer capaz, con un liderazgo que fomente la unión, con trayectoria, con preparación académica, honesta, empática, inteligente, visionaria, pero sobre todo con el carácter suficientemente fuerte para gobernar a la sociedad mexicana. Necesitamos una mujer que construya un Estado más incluyente y sea capaz de incluir una nueva agenda política en donde sea ella quien tome las decisiones y no repita los mismos patrones nocivos de sus predecesores hombres. Lo ideal sería que en el contexto en el que se encuentra el país, los partidos políticos empezaran a ver la posibilidad de incluir una candidata mujer para el 2024 desde el día de hoy, una mujer que cambie el sistema desde adentro y resuelva los problemas de una forma diferente a como se ha estado haciendo. Un cambio así sería sumamente importante y significativo para el país, y representaría además un gran avance para la democracia y la representación de las necesidades de más de 64.5 millones de niñas y mujeres que forman parte del sector más vulnerable. 

Nunca antes en la historia de nuestro país ha sido tan necesario que llegue una mujer al poder e impulse los avances que nos permitan ser mejores ciudadanos en un entorno en donde las personas vulnerables vayan primero. Y solo con una mujer al frente del país podremos acercarnos a un México más humano, justo, solidario y sobre todo igualitario.

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