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*Kepler, la ciencia *Dios el don de ciencia

LA VOZ DEL PAPA

1) Para saber. Otro de los dones del Espíritu Santo que el papa Francisco ha desarrollado es el don de ciencia: el cual nos lleva a entender a través de lo creado, la grandeza y el amor de Dios en cada cosa.

Nos permite contemplar a Dios en la belleza de la naturaleza y en la grandiosidad del cosmos. Ello nos ha de llevar a alabarlo y agradecerle todo.

2) Para pensar. "Debemos construir una nave que surque el inmenso océano del Universo". Así se expresó, hace más de tres siglos el astrónomo alemán Johannes Kepler. Ese sueño se hizo realidad en gran parte gracias a él. Pero su vida fue difícil: a las cuatro años quedó lisiado de una mano y un daño permanente de la vista. De niño tuvo que trabajar. Su esposa murió muy joven y su segundo hijo. No obstante se sobrepuso a las desgracias y decidió dedicarse a la astronomía. Hizo grandes descubrimientos: propuso que la tierra gira sobre sí misma a treinta kilómetros por segundo; puso los fundamentos de la astronomía y de la óptica geométrica. Sin embargo, fue poco reconocido e incluso despreciado. Murió pobre, pero satisfecho de haber contribuido a conocer más el mundo.

Algunos utilizan las cosas para el mal: las armas, exagerar la bebida alcohólica, el uso de la televisión, cine o internet para la pornografía, etc. Hay que saber darles un uso ordenado para que nos lleven a Dios. Pensemos cuánto nos están acercando a Dios las cosas que usamos.

3) Para vivir. Este don nos lleva, además de darle gracias a Dios, a respetar y dar un buen uso a la creación, a amar al Creador siempre antes que a las criaturas sin que nos apeguemos a ellas.

Kepler, además de ser un gran científico –Einstein le llamaba "el genio incomparable"–, supo descubrir a Dios y su grandeza en la naturaleza. Aún se recuerda esta oración compuesta por él: "Dios mío, gracias te sean dadas por guiarnos hacia la luz de tu gloria con la luz de la Naturaleza. Llevé a cabo la tarea que me encomendaste y me regocijo en tu creación, cuyas maravillas me has concedido que descubra a los hombres. Amén".