Opinión

LA GLORIETA

Por: La Glorieta La Glorieta

Caiga quien caiga. La candidata a diputada federal por el Distrito 7 de la coalición Juntos Haremos Historia, Merary Villegas Sánchez, acudió ayer a las instalaciones de la Delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en Culiacán para presentar una denuncia formal por las llamadas en contra de Andrés Manuel López Obrador que recibieron cientos de ciudadanos este domingo. La querella será investigada por la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), y es en contra del Partido Revolucionario Institucional; su dirigente nacional, René Juárez Cisneros; José Antonio Meade, candidato a la Presidencia por la coalición Todos por México; y Luis Vega, secretario de Finanzas del CEN del tricolor; todos como presuntos responsables de la guerra sucia en contra de AMLO. Villegas Sánchez contó además que ella también fue parte de las personas que recibieron esa llamada. Lo cierto es que el hecho molestó a mucha gente, y el enojo es también porque no saben de dónde obtuvieron los números telefónicos para hacer las llamadas y qué empresa telefónica los proporcionó. 

Capacitaciones sin resultado. Luego del accidente donde dos transportes públicos, uno de la ruta Cañadas y otro de la Huizaches, tuvieron un encontronazo y resultaron heridos 16 personas, el director de Vialidad y Transporte del Estado, Octavio Ruiz, dijo que a los dirigentes de las alianzas les prometió ofrecer un nuevo programa de capacitación y exámenes toxicológicos; sin embargo, estas medidas han demostrado pocos resultados, ya que se vienen aplicando años atrás. Para la ciudadanía, una verdadera solución para que el transporte urbano resulte seguro para los usuarios es que se apliquen sanciones de cárcel y económicas, tanto a choferes como a concesionarios de mayor impacto, para que eviten hablar por teléfono celular o conducir a exceso de velocidad y así reducir los incidentes viales que diariamente ocurren con los camiones en todo el estado. Por eso el funcionario estatal tendrá que echarle cabeza en crear un nuevo programa de prevención que le brinde resultados efectivos. Una medida urgente sería la prohibición de los “truenos”, que provoca que los camioneros conduzcan a exceso de velocidad, con tal de cumplir con los apretados horarios que tienen.

¿Será un comité apolítico? Hoy y mañana comparecerán las personas que buscan conformar el Comité de Participación Ciudadana (CPC), proceso que está a cargo de la Comisión de Selección. La duda es cómo le harán para que las cinco personas que buscan estar al frente del CPC sean apolíticas y no se les señale como paleros de uno u otro partido. La importancia de que estos no respondan a intereses de partido alguno es porque serán los encargados de vigilar que se esté cumpliendo con el Sistema Estatal y Municipal Anticorrupción; pero no es solo eso, pues estarán muy atentos de que funcionarios y servidores públicos no cometan actos de corrupción. La duda siempre estará, y hagan bien o no su trabajo, serán señalados de servir a ciertos actores políticos. La prueba será una vez que entren en funciones, fecha que se desconoce porque ni saben cuánto se les pagará; pero, peor aún, no cuentan con un espacio para despachar, tema que está en la cancha del Legislativo y la Secretaría de Administración y Finanzas, dependencia que dará el dinero. Solo falta esperar que ambos cumplan para que los integrantes no tengan pretextos para empezar a trabajar después de que sean designados el viernes 22 de junio. 

Mucho festejo y poco apoyo. Pese a los festejos que se han venido realizando en el marco del Día del Policía, muchos agentes municipales no han logrado prenderse. Entre las cosas que los mantienen desanimados está recordar que la mayoría de los asesinatos de sus compañeros está en la impunidad; que otros se encuentran en calidad de desaparecidos, sin que a los altos mandos o a las autoridades les interese. Para el colmo, semanas atrás les entregaron uniformes de mala calidad. Algunos agentes dijeron ayer que llegan muchos apoyos de la federación, pero no saben en dónde se quedan. Para muchos de ellos, trabajar es poner en riesgo su integridad cada vez que se suben a una patrulla, ya que las mismas están en muy malas condiciones. Es trabajar horas extras sin que les lleguen estímulos; así como saber que les dan preferencia a los militares sobre ellos. Por esto y más, muchos dicen que no hay nada que festejar.