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Opinión

LA GLORIETA

Por: La Glorieta La Glorieta

Reclamos.  Desde la mañana del jueves, cuando la lluvia colapsó la ciudad de Culiacán y empezaron a registrarse afectaciones por las inundaciones, las autoridades de los tres niveles de gobierno empezaron a ser blanco de críticas, primero porque nadie alertó de la intensa precipitación, no suspendieron clases a tiempo, luego regresaron a los alumnos a sus casas en plena contingencia. El sentir ciudadano es mucha molestia porque además de las pérdidas, entre todos han tenido que cooperar para rentar maquinaria para remover escombros, góndulas para transportar muebles y colchones que quedaron inservibles porque se mojaron, y pipas con agua para poder limpiar. Luego de tantas críticas, finalmente ayer el personal del gobierno municipal llegó a Valle Alto, y fue la ayuda para retirar los escombros. De nuevo, la contingencia climatológica rebasó a las autoridades, que ora los afectados se han tardado en reaccionar, sin embargo reconocen que han recibido el apoyo de la sociedad civil, que de inmediato se organizó para llevarles alimentos y ayudarlos con las labores de limpieza. Pero la ayuda del Ayuntamiento no ha llegado a todos los sectores dañados por las inundaciones, que fueron muchos.

Respaldo. Desde el Congreso de la Unión, los senadores y diputados federales sinaloenses han empujado para que el gobierno federal otorgue de inmediato la declaratoria de zona de desastre para los 11 municipios que resultaron afectados por los efectos de la depresión tropical que se formó en el golfo de California. Desde el mismo jueves, la Secretaría de Gobernación autorizó la declaratoria de zona de emergencia, pero esta es insuficiente, porque los daños fueron demasiado y se necesitan muchos recursos públicos federales para reconstruir nuestro estado. Sin importar los colores partidistas, todos los legislador se han sumado para exigir una atención inmediata para los sinaloenses, que por ahora solo se ha traducido en la visita de los titulares de las secretarías de Salud, de Desarrollo Social, de Energía, de Infonavit, CFE, Conagua y Protección Civil, que han recorrido las zonas afectadas y han comprometido apoyos para la población, pero hasta ahora todo ha quedado en discursos; y la ayuda ha llegado de la sociedad civil organizada.

Gastos innecesarios. Resulta que el Ayuntamiento de Culiacán tiene tres Atlas de Riesgo: el primero se hizo con metodología de Sedesol, en el año 2010, en el periodo de Caros David Ibarra Félix; el segundo en 2011, con Héctor Melesio Cuen Ojeda, con lineamientos del Centro Nacional de Prevención de Desastres; y uno más durante el trienio de Sergio Torres Félix, en el 2015, pero ahora con metodología de Sedatu. Pero nada de esto fue gratis, ya que por el segundo Atlas el Ayuntamiento pagó 2 millones y medio de pesos; y por el tercero, más de un millón, gasto en vano, porque todos estos fueron guardados y no se utilizan para atender emergencias como la del jueves.

Otro damnificado. Las lluvias no fueron las únicas que causaron afectaciones a los habitantes de Culiacán, también los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación hicieron su parte en contra del panista Jorge Villalobos Seáñez, a quien le quitaron la diputación local que había ganado por representación proporcional, para dársela a su compañera de partido, Vanessa Sánchez Vizcarra, quien alegó falta de inequidad de género en la confirmación de la próxima legislatura, que había sido integrada por 21 hombres y 19 mujeres; pero con la decisión de la sala regional del Tepjf los números se han emparejado. Villalobos tiene la opción de impugnar y acudir a la sala superior, para lo cual cuenta con tres días hábiles para hacerlo.