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Opinión

LMB y la esperada reducción de equipos

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

MERMAS.- Nadie en su sano juicio podría recibir con agrado la noticia de que la Liga Mexicana de Beisbol sufrió la tan esperada, pero deseada, reducción de sus membresía. Mantener en la papeleta a 16 clubes fue una burbuja que tarde que temprano reventaría. El momento llegó, y, para algunos, la opción ahora es repartir “culpas”.

Ayer jueves amanecimos con la noticia de que para 2019 no estarán participando en el torneo veraniego Algodoneros de Unión Laguna, Rieleros de Aguascalientes, Pericos de Puebla y Bravos de León. Así, de entrada, golpe brutal para la liga, la cual pretenciosamente hacia el exterior quería mandar señales de que gozaba de cabal salud y hacía estridencias que hoy los hechos desmienten.

La reducción llega casi por obligadas razones: los dueños de clubes aceptaron, ahora sí, que se debe extinguir la multipropiedad. Los hermanos Arellano y Gerardo Benavides aceptaron la “invitación”, pero, para su desventura, no hay por ahora quién les compre a sus equipos “bis”.

El caso de los Rieleros deriva de la nueva realidad política, desnudando lo que no se quería reconocer en cuanto a que era un club subsidiado, propiedad del gobierno del estado. Fue un “no” a seguirle haciendo agujeros al erario.

Y en cuanto a los Bravos, mucho hay que revisar en una franquicia en donde sus dueños no supieron domar al caballo, las cabras se les fueron al monte inmersos en la “aventura”, y las broncas económicas los sentenciaron. Ahora, para colmo, hablan de que el club está a la venta.

Muy triste manera de consumar la reducción.

OPORTUNIDAD.- Por supuesto que no todo puede verse como tragedia, si es que se observa que, de alguna manera, la LMB suelta lastres. Enfrente tienen la gran oportunidad de al menos el año que viene ofrecer un mejor producto que no necesite la incontinencia verbal de su presidente para presumir al circuito.

En todo caso, sí, queda el aún mayor reto de la liga por recuperar no a esos clubes, sino a las plazas hoy en pausa. Estarán fuera un año esas aficiones a las que hoy se culpa de “no haber apoyado”, de que “no iban al estadio” y debe ser tarea de la LMB, más que nada, diseñar estrategias para retener a esos colectivos.

Y hacerlo, además, sin los engaños de la pirotecnia verbal que ha caracterizado a la actual dirigencia de la liga. Porque a no dudarlo, lo determinado por la asamblea de presidentes liquidó de plano el discurso que venía manejando Javier Salinas, le arrebataron de golpe argumentos para la grandilocuencia. Discurso “quijotesco” que, sin embargo, algunos de sus escuderos se entercan en sostener.

DUELO.- Se entiende que por ahora se den sentir diferentes expresiones de aparente duelo por la noticia, esencialmente por aquello de que se estima que cerca de cien peloteros estén siendo afectados.

Así, de botepronto, cerca del simplismo numérico, se podría matizar diciendo que en el caso de Algodoneros y Pericos, sus clubes “hermanos” (Leones y Acereros) van rescatar a parte de sus rosters; mientras que el resto, junto con Rieleros y Bravos, serán enviados al draft para ser tomados por los doce clubes sobrevivientes.

Ojalá y equipos como Saraperos, Olmecas y Piratas, por citar a tres nada más, aprovechen esta oportunidad ocasional para el año entrante presentar rosters competitivos y ayuden a lo que se anticipa: que será un mejor año en lo deportivo para la LMB. Por lo demás, sí, lástima por quienes en esas cuatro plazas se quedan sin chamba.

TEORÍAS.- Y sí, lo anterior no podría quedarse en solamente eso, y por ello es que también se decidió un “pa’trás los fielders” en lo que era el proyecto salinista de jugar hasta noviembre. Se pudiera pensar que lo segundo fue consecuencia de lo primero, pero así también de que la “tenebra” se cuajó en otro lado y en otras circunstancias.