Opinión

La Glorieta

Por  La Glorieta La Glorieta

Malos servicios. Son muchos los parques y los camellones de la ciudad que están inundados de basura, pese a que el alcalde Jesús Estrada Ferreiro lo niegue. Son muchas las lámparas led que ya están descompuestas, siendo que se acaban de instalar. Son muchos los ciudadanos que ya están cansados de los malos servicios públicos que reciben, mientras el alcalde se da el lujo de incrementarse el salario porque cree que gana poco. Ya es hora de que el alcalde empiece a desquitar el sueldo. Su agenda es muy pobre, en la misma no hay recorridos por obras propias, y es una especie de acompañante del gobernador y de otros funcionarios, porque simplemente no tiene nada que hacer. Su tan presumida amistad con el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, simplemente no le ha dado ningún resultado. De qué sirven las fotografías que se toman juntos si no se reflejan en recursos para hacer obras. Así que el alcalde debe presumir menos y trabajar más.

Falta más empatía. Un llamado muy humano hace el comisionado estatal de Búsqueda a los constructores: que no permitan que restos humanos enterrados en fosas clandestinas queden bajo toneladas de cemento. Les piden que se pongan por un momento en los zapatos de esas madres de familia que todos los días viven con el dolor de no encontrar a sus hijos desaparecidos. El problema es que algunos constructores, ante el temor de tener problemas legales o que les paren las obras, han ordenado a sus trabajadores que no saquen ni digan nada sobre las osamentas que se encuentran cuando están haciendo las construcciones, eso es lo que han denunciado algunos trabajadores. Aunque es cierto, los constructores no tienen la culpa de que pueda haber fosas clandestinas en los predios que compran si pueden contribuir para que una madre de familia, un hijo o un hermano pueda tener paz al enterrar a su ser querido.

En riesgo de desaparecer. Aunque la Secretaría de Educación Pública y Cultura del estado no le quiere llevar la contraria al Gobierno federal y prefiere fingir que todo está bien, hay programas que no lo están, y se le debe hablar de frente a los sinaloenses. Uno de los temas es el de las Escuelas de Tiempo Completo, que ya no lo son, y son de horario extendido, el cual también está a punto de desaparecer debido al recorte presupuestal de la federación. La Sepyc ya debe avisar a los padres de familia y a los maestros que el próximo ciclo escolar puede terminar este programa debido a que no tienen con qué pagarle a los maestros. Se les debe dejar bien clara la situación para que los padres se programen en dónde van a dejar a sus hijos la parte del tiempo que estaban en las escuelas. Es lastimoso que programas tan nobles como el de Tiempo Completo hayan terminado, y todo por el lema de austeridad del Gobierno federal. Ahora los niños ni estarán en las escuelas durante la jornada de trabajo de los padres ni en las guarderías porque ya no existe este servicio, por lo que los padres tendrán que buscar dónde dejarlos.

La otra cara de la moneda. Mientras que las autoridades de Seguridad andan presumiendo una baja en los delitos, son muchas los visitantes del panteón 21 de Marzo que han sido asaltados. Con toda impunidad, los delincuentes se meten en motocicletas y, con lujo de violencia, les arrebatan las pertenencias a las víctimas. Ya es hora de que Cristóbal Castañeda Camarillo y que Óscar Guinto Marmolejo, secretarios de Seguridad Pública municipal y estatal, se pongan a realizar acciones que realmente protejan a la población. Es injusto que ya ni siquiera se pueda visitar a los muertos.

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