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Opinión

La LMB, la esclerosis, los porqués

Por: José Carlos Campos

DIFUNTO.- En la Liga Mexicana de Beisbol se viven tiempos de duelo. La procesión avanza, con los dolientes llevando en ristre el cadáver insepulto de algo llamado sistema de dos temporadas al año. No se sabe si nació muerto o lo mató la esclerosis crónica que padece la LMB.

Quedan atrás, hace apenas algunos meses, las declaraciones grandilocuentes y las expresiones de triunfalismo de Javier Salinas, el otrora autonombrado CEO de la liga y a quien tocó esparcir lo que se suponía eran las “buenas nuevas”. Ante el duelo, ni quien le reproche que en el afán de vender el fallido proyecto hubiera expresado que este contaba con el “apoyo y simpatía” de aficionados y peloteros.

Junta a la que le faltaron los “porqués”, por ejemplo, para explicarle al “gran público”, las razones de la “defunción”, así resulten evidentes los motivos. Al torneo de apertura y de clausura, los “mataron” la indiferencia del aficionado, el desinterés marcado en asistencias históricamente bajas, mostrándose el fenómeno de que en el lapso de transición de entre un torneo y otro, los estadios se vaciaron.

El discurso “salinista” quedó hueco, sin vigencia, lo que se esperaba para celebrar como “éxito” terminó siendo jornadas de duelo, de discreto y opaco luto.

Tanta tristeza que no da siquiera para que Salinas salga a dar la cara y cante el “fracasamos” o el “me equivoqué” que a veces, solo a veces, la soberbia impide los actos de humildad.

COPPERFIELD.- Pero, ¡momento!, que el arte del ilusionismo y de la venta de humo ofrece atajos: no descansa aún el cadáver insepulto y de la chistera extraen el otro remedio mágico para esa esclerosis crónica. Decide la asamblea de presidentes (ya no importa quién o quiénes lo propusieron), regresar al torneo largo pero, ¡oh sorpresa!, también al sistema de puntos al que ya han acudido y al que años atrás el “santón” Roberto Mansur excomulgara.

Más allá de los detalles, el fondo. Cinco, no seis, juegos a la semana y ¡zambomba!, calendario que se alargará hasta noviembre. Ahí, presente, lo que parece la última sonrisa de la Cumbancha. “No somos ya monopolio, ya no somos acaparadores de talento pero sí podemos ser hegemónicos”, es decir, para la LMB el camino es la pretensión de ser los únicos que “hagan” beisbol en México. Caramba, ven la tormenta y no se hincan.

¿Cuál es el racional de alargar su calendario hasta noviembre? Sencillo, “pegarle al vecino”, darle otro “llegue” a la Liga Mexicana del Pacífico a la cual poco falta acusen de responsable por el “fallecimiento” de los dos torneos.

ONCE VARAS.- Tal parece que Javier Salinas esperaba que la LMP se subiera al ring y así dar rienda suelta al protagonismo que lo domina. El circuito invernal dio su punto de vista, sin notarse reactivo ni a la defensiva. En las redes sociales Salinas se enganchó y lo enviaron contra las cuerdas.

¿Qué necesidad de enconar las cosas, de crispar el escenario y hacer aún más difícil a la fanaticada entender lo que sucede? El titular de la LMB falla en los cálculo: no hay “dolientes” por el enorme fracaso de los dos torneos, su fracaso por cierto, al contrario, lo celebra pero no así el que la LMB recurra a una (mala) copia de lo que su liga homóloga (rival al parecer) hace.

Y ya entrados en gastos, previsible lo que pueda ocurrir en el corto plazo: el dardo no ha sido lanzado contra la LMP solamente sino contra el beisbol invernal de la región. Ahora la LMB debe esperar lo que venga desde la Confederación del Caribe (Venezuela y Dominicana particularmente) y no se dude que esto escale hasta la instancia con la cual por ahora, la pelota mexicana de verano debe tener cuidado: la oficina del comisionado de Grandes Ligas.

Recuérdese que hace unos pocos ayeres, en San Diego, el mensaje de Manfred a la LMB fue: “sí a los mexico-estadounidenses, no se invadan calendarios”.

Y es Manfred precisamente quien pueda recibir la de la Confederación la queja que lo fuerce a reiterar más fuerte el mensaje contra la liga que tiene vetada y la que según información que tenemos, ya le cerraron las puertas. Las épocas del monopolio exportador no regresarán.

Y ya no hablemos de la Confederación de Peloteros Profesionales del Caribe (Conpeproca), que su reacción puede ser lo que menos tenga en su presupuesto el “arrojo” de Salinas. 

Tiempo al tiempo.