Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

La Pecera de Dorados

Por: Filiberto Inzunza

Hola, amigos, acá de vuelta, luego de un pequeño relax en este verano lleno de ubérrimos calores, que resaltan la esquizofrenia del calentamiento global en el sicalíptico mes de agosto, que se nota como un sibarita sideral del entorno escalofriante que te da la unción de un romance que se fue y no volverá. ¡Qué, queeeeeeeé! Se pregunta Mister Fly One Go, que llega como office boy a saludar y darme la bienvenida de alguna parte a la que ni fui. ¿Qué es todo ese relajo? Me acota. Nada turbio, mi sagaz amigo.

Lo que pasa es que este martes estuve en la capital de la entidad y aproveché para darle una reconocida al inmueble que se dice será el nuevo estadio de futbol de los Dorados.

No fui invitado por el “gober” Quirino, pero me las ingenié para ir por mi cuenta y riesgo. Y me tocó asistir al cotejo entre Dorados y América, que para mí mala suerte, terminó sin goles. Pero eso sí, bien acompañado y con unas refrescantes espumosas. Por ahí deambulamos junto a mis hijos Falcao y Dirceu, así como los amigos Harry Patterson hijo y su señor padre, el conocido “Papucho”.

Colofón. Y a propósito de flayis, riniñis, vascuritis, -traducción- “Cuéntame un cuento de tu vida, amiga mía”. ¡Ai´sí! La conocida “Pecera” del equipo Dorados está siendo rehabilitada en su totalidad, y según la maqueta oficial, quedará como un estadio mundialista. Ya lo vimos por todos sus alrededores. Será importante que a la cancha le impriman un arreglo general, pues está para el arrastre y el “jogo bonito” no se alcanza a ver.