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La Profeco hace sentir su acción contra la ilegalidad

SOBRE EL CAMINO...

Lo que nunca habíamos visto: la Procuraduría Federal del Consu- midor tiene en Alfredo Castillo Cervantes a un procurador federal muy activo en la defensa universal de los consumidores y en Sinaloa a un delegado que hace sentir su autoridad, pues los anteriores ni se sentían ni se hicieron sentir, de ahí que para la sociedad sinaloense el papel de Jorge Alán Urbina Vidales sea relevante y destacado porque se ha hecho sentir en cada una de las acciones que ha emprendido en contra de los abusos en materia de servicios.

Esa mano defensora de Jorge Alán a favor de los consumidores ha es- tado en las acciones implementadas contra los hoteleros que no exhiben sus tarifas; en las tortillerías que no dan los kilos completos; en los estacionamientos que cobran altas tarifas y en las gasolineras que no dan litros completos, de cuyos negocios muy pronto nos habremos de enterar de que despacharán litros por arriba de los mil mililitros, porque parte de la gasolina que venden es robada. Aquí lo más importante es que en el actual Gobierno Federal hay un procurador y un delegado.

Lo relevante para la sociedad consumidora es que el nuevo procurador de la Profeco tiene en observación permanente a sus delegados para verificar si éstos cumplen al pie de la letra sus instrucciones de inspección, de ahí que las acciones de Jorge Alán Urbina no son capricho del propio funcionario, sino que está acatando órdenes precisas de sus su- periores, que en el caso de no acatarlas tal y como se lo indican, entraría en el riesgo de ser cesado. Esa es la nueva política de la responsabilidad, y punto.

Por esa razón no cabe la expresión de amenaza velada del diputado local Óscar Valdez, cuando le dice a Fernando Valadez, jefe de Verificación de la Profeco en Sinaloa: Oye, dile a tu jefe Jorge Alán Urbina que le baje porque tengo quejas de muchos empresarios, expresiones que generan suspicacias y hasta sospechas por la defensa de intereses particulares por encima de la sociedad; es decir, pareciera que el legislador defiende a algunos gasolineros y más aún si profundizamos en el análisis que nos ocupa, pareciera que trata de inhibir las acciones contra los abusos al consumidor.

Antes que las críticas y tácticas inhibidoras contra las acciones en de- fensa de los consumidores, Jorge Alán debería de recibir el respaldo unánime de la sociedad, porque con sus acciones correctivas lo que está haciendo es defender y no perjudicar a quienes compran un servicio, y se supone que los legisladores deben hacer lo mismo, de ahí que no acabamos de entender el sentido de esas críticas y más aún cuando a los anteriores delegados federales jamás se les criticó su cómoda omisión. Cuestión de revisar la historia.

GOTITAS DE AGUA. Lo cierto es que en la vida es preferible que al ser humano se le critique por lo que hace y no por lo que no hace; es decir, siempre es mejor y desde luego acertado que te critiquen por acción y no por omisión, y más aún por no estar sumiso ante los poderes fácticos. Así que a los observadores y analistas les queda mejor valorar y respaldar las acciones de Jorge Alán, porque estos hechos no sólo favorecen a la sociedad, sino que implican que los empresarios sean justos. Nadie está objetando que estos empresarios ganen lo justo, pero que no abusen, y ese es el papel de la Profeco, cuidar los intereses de los consumidores, como se ha venido haciendo por las actuales autoridades, que la verdad se han ganado el reconocimiento del universo de consumidores, que están siendo atendidos. Ahora bien, tanto Jorge Alán como sus colaboradores tienen que saber reconocer a aquellos empresarios que cumplen. Así como castigan deberían premiar a quienes cumplen. Así como se señala y se divulga a quienes están fuera de la ley, la Profeco debería de reconocer, publicitar, promover y premiar a quienes también [email protected]