Opinión

La animalista, ejemplo para el resto de las luchas sociales

Por: Luis Enrique Ramírez

Gerardo Vargas Landeros. Foto: Facebook GerardoVargas Landeros

Gerardo Vargas Landeros. Foto: Facebook GerardoVargas Landeros

Transparencia, corrupción, inseguridad, matrimonio igualitario y otras luchas sociales inéditas acaparan hoy los reflectores, pero un sector considerable de la sociedad no quita el dedo del renglón acerca de una causa no menos importante: los derechos de nuestros compañeros de planeta, «los hijos mudos de Dios nuestro señor», decía la China Mendoza: los animales.

Contra lo que suele ocurrir con los movimientos sociales que pasan de moda, los activistas pierden interés al no obtener resultados inmediatos o simplemente surge de pronto otra causa que «les llena el ojo», la lucha a favor de los animales rebasa los treinta años en Culiacán, ininterrumpidamente y con cada vez más organizaciones que se suman y más victorias legislativas ganadas.

La larga lucha en pro de los derechos de los animales en nuestro estado alcanzó un punto culminante en más de un sentido el martes 5 de abril del presente año: en sesión de Pleno, el Congreso del Estado aprobó la inclusión del delito de maltrato animal en el Código Penal de Sinaloa.

Al adicionar al Código Penal una sección denominada «De los delitos contra la vida, integridad y dignidad de los animales», los diputados reconocen un tema que hasta ahora se dejaba a la conciencia personal de cada persona. Y eso, a todas luces, era insuficiente.

Penalizar a aquellas personas que realicen actos de maltrato animal marca un cambio toral en Sinaloa, mismo que, valga destacar, no sería posible sin el apoyo que otorgó a esta causa Gerardo Vargas Landeros en 2013.

En agosto del 2013, por primera vez un funcionario de alto nivel escuchó a los integrantes de los organismos defensores de los animales en Sinaloa, principalmente a Ana Maida Gaxiola y a Brenda González, presidentas, respectivamente, de las asociaciones Refugio y Protección de Animales (ARPA, IAP) y Huellita con Causa AC.

Gerardo Vargas tomó muy en serio este asunto, que hasta entonces era ignorado entre los políticos (objeto de burlas, incluso) y empleó su poder de negociación con los diputados para detener un día antes de su aprobación una ley que pretendía imponer otro tipo de intereses en la materia.

Pero GVL fue más allá, al facilitar la asesoría de su equipo en temas parlamentarios para que, de la mano de los defensores de los animales, redactaran una legislación justa. Fue así que, en noviembre del 2013, se aprobó por unanimidad la Ley de Protección a los Animales para el Estado de Sinaloa.

Ello, cabe resaltar, no habría sido posible sin la ayuda, la entrega y el compromiso de dos mujeres que entonces eran diputadas locales: la presidenta de la Mesa Directiva Rosa Elena Millán Bueno (hoy secretaria de Desarrollo Social) e Irma Moreno Ovalles, de nuevo en la vida parlamentaria local como legisladora por el Distrito 16 de Culiacán. 

Importantes fueron también los aportes que, desde sus respectivas posiciones como legisladoras federales, han hecho otras dos mujeres en el Congreso de la Unión: la senadora Diva Gastélum y la diputada Gloria Himelda Félix.

Marcó un hito, por otro lado, aquella orden que, en su segundo mes como presidente municipal, lanzó Sergio Torres: prohibir los circos con animales en Culiacán. En esta lucha fue fundamental el impulso de la entonces regidora y hoy diputada electa Paola Gárate.

Pero algo importante quedaba por resolver en el caso de Sinaloa: el castigo. Un aspecto donde se corría el riesgo de colocar a la sociedad en contra de la causa. Un diputado de la actual legislatura local decidió asumir el riesgo: Gómer Monárrez Lara, quien presentó la iniciativa.

De acuerdo con esta adición a nuestro Código Penal, el maltrato a un animal doméstico se castigará con cien salarios mínimos de multa y, en caso de que ese acto de crueldad culmine en la muerte del animal, la pena será cárcel: de seis meses a un año de prisión.

En una columna de este corte nos pareció un buen día el de hoy, en vísperas del Año Nuevo, para poner de relieve este tema que (tardaron en asimilarlo Ana Maida y Brenda) también es político.

Mucho falta por avanzar, pero en Sinaloa podemos decir que ya estamos del otro lado: nadie puede lastimar impunemente a un animal, y esto significa que, como sociedad, hemos avanzado. Nos estamos civilizando.