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La botella más cara del mundo

ESTRICTAMENTE PERSONAL

La idea era ambiciosa, aunque se podría argumentar, caprichosa e innecesaria. ¿Cómo celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución? La Compañía Tequilera Hacienda La Capilla y dos empresarios queretanos encontraron la fórmula: una botella de tequila, cubierta con platino y salpicada con diamantes que se convirtiera en la más cara del mundo. En 2010 lo lograron sin problema. El Libro de Récord de Guiness, al conocer la valuación en 3.5 millones de dólares, la ubicó, sin dudar, como la más cara del mundo.

Decían en Jalisco que La Ley del Diamante, la botella más fina y exclusiva del mundo, era un orgullo de Jalisco. Fabricada por joyeros y artesanos mexicanos para la tequilera que se había asociado con dos empresarios queretanos, Víctor David Mena Aguilar, principal promotor del proyecto, y su socio en negocios inmobiliarios, José Oleszcoviski, que murió en un accidente de aviación el año pasado. La sociedad incluía personajes de fama pública, como el exsecretario de Hacienda y consultor de gobiernos en México y el mundo, Pedro Aspe, y los empresarios Pablo e Israel Brener Brener. El facilitador y socio era Martín Díaz Álvarez.

Díaz Álvarez es ahora un nombre conocido en los hogares mexicanos como el socio minoritario de Oceanografía, la empresa petrolera que está siendo investigada por presunto fraude a Banamex, el Seguro Social, Infonavit y varios bancos y empresas cuyos nombres no han sido divulgados aún. Pero también es socio de otras empresas con asiento en Querétaro, donde los accionistas mayoritarios son los hermanos Francisco Javier y Óscar Rodríguez Borgio.

Los Rodríguez Borgio, que viven actualmente en España, también sujetos de investigación por la PGR por presuntamente vender gasolina robada por Los Zetas a Pemex, a través de una red de 60 gasolineras que pertenecen a su empresa Grupo Gasolinero Mexicano, y cuyas ganancias se lavaban en la Caja Libertad. Díaz Álvarez, que también se encuentra en España, era presidente del Consejo de Administración de la Caja hasta que renunció hace tres semanas, en medio del escándalo de Oceanografía.

Querétaro es un eje de los negocios de Díaz Álvarez y el socio mayoritario de Oceanografía, Amado Yáñez Osuna, aunque este no participó en el caprichoso proyecto de la botella más cara del mundo, La Ley del Diamante. En el portal nuestrotequila.com se pueden encontrar la historia y los detalles de este envase exquisito, que se ha exhibido en Berlín, Hong Kong, Londres, Madrid, Moscú, Nueva York y París, como un producto cultural.

La Ley del Diamante, se puede argumentar, es algo más que eso. Sus 1.3 litros de tequila Ley .925, Premium extra añejo a 42 grados de alcohol, está encerrado en una botella de cerámica forjada a alta temperatura que tiene una capa de 2.38 kilos de platino y 4 mil 100 diamantes con un peso de 328.59 quilates, que tardó 10 meses en fabricarse.

Los socios de Mena Aguilar y Oleszcoviski, son dueños de la Compañía Tequilera Hacienda La Capilla, que está registrada en San Antonio, Texas, desde 2008. En el acta constitutiva no figuran los hermanos Brener Brener, que se sumaron al proyecto de la botella de manera independiente, pero sí Díaz —sobrino del exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz—, y Aspe.

Sus socios son tres empresas, Naiv, SA de CV, una sociedad con sede en Querétaro que compra y vende acciones y participaciones en otras sociedades, Brama Inc., que es una empresa constructora, y Golden Boy Enterprises, que originalmente fundó el afamado boxeador Óscar de la Hoya. Más adelante se añadió la empresa que encabeza Mena Aguilar, y una más de Díaz, consolidada en Miami.

La historia de la sociedad que llevó a colocar una botella de tequila en el Libro de Récord de Guiness es un microcosmos de cómo Díaz Álvarez lograba armar sociedades para proyectos específicos en una amplia gama de negocios. Pero también, cómo fue la sociedad política y empresarial ligera y permisiva al asociarse con él. Existía información sobre su difícil forma de relacionarse —la experiencia personal de José Serrano, el empresario naviero, que fue su suegro seis meses, era conocida en el medio empresarial—, y algunos de los modos de operar con los gobiernos para sacar beneficios.

Díaz Álvarez tocó a muchos políticos y empresarios a lo largo de casi 20 años de estar vigente, y muchos de ellos deben sentirse hoy arrepentidos de haber tenido nexos con él. Pero fue otro México aquel, donde las señales y advertencias eran apagadas por la influencia y acceso al poder. La investigación de Oceanografía provocó la implosión en ese microcosmos de lo que ha sido México a través de su historia.